Durante las actividades del encuentro cinematográfico se reunieron el director Yovegami Ascona (Boca vieja), la directora Yoari López (Hilo de nube) y el actor Manuel Cruz Vivas (actualmente nominado al Ariel por Cocodrilos), todos originarios de Oaxaca, para entablar una interesante charla en la que intercambiaron opiniones y anécdotas, centrándose en el estado actual del cine oaxaqueño y lo que significa realmente filmar en la comunidad, con sus ventajas y desventajas.
El panel inició con la introducción del moderador Abraham González, director de la Muestra Oaxaca y también originario del estado, quien compartió que cuando comenzó a interesarse en trabajar dentro de la industria cinematográfica se vio obligado a moverse a Ciudad de México debido a que pensaba que si se quedaba ahí no podría hacer lo que quería, un pensamiento que en diversos momentos compartieron los otros invitados.
Desde hace unos años hay más cineastas y películas provenientes de Oaxaca, a pesar de que en sus pueblos y regiones no encontraban muchos referentes para inspirarse en dedicarse a hacer cine; sin embargo, cada uno de los involucrados en la plática pudo descubrir la cinematografía y recibieron el llamado del séptimo arte. Los cineastas y el actor igualmente tuvieron que salir de sus lugares natales para comenzar a hacer cine, sin embargo pudieron regresar con el tiempo para trabajar en sus zonas natales.
Ahora pasamos por un momento histórico en el que en Oaxaca ya hay referentes locales que hacen cine, como la directora, guionista y actriz oaxaqueña Ángeles Cruz. La situación ha cambiado y ahora tenemos muy presente lo que es “filmar en oaxaqueño”.
Yovegami Ascona aprovechó la oportunidad para hablar de Boca vieja y mencionar que “es una película que cada vez que se presenta o se habla de ella como aquí, siento que me acompaña el pueblo donde la hicimos, y ahora el reto para mí es hacer una ruta de distribución por la costa, es un compromiso que adquirí con el cine local; la película sigue viva y me hace regresar al pueblo de mi madre”.
Yoari López puso el ejemplo de cómo ella “al tener una película hablada en una lengua originaria [el zapoteco], había una cuestión al hacerla porque antes el estado nos había ‘cortado la lengua’, pero ahora con la inclusión es más fácil en cierta forma, yo quise hacerlo así y esa es mi manera de posicionarme, y siento que pude representar a muchos”.
Manuel Cruz Vivas señaló que “de repente parece que dentro de la industria del cine mexicano hay más inclusión y representatividad, pero la realidad es que no porque solo ponen a dos o tres personas de cierto tono de piel y creen que con eso ya es suficiente. Ahora con mi nominación al Ariel de este año me han empezado a buscar bastante, pero tal vez si no fuera por eso no se habría dado ese cambio”.
Actualmente el cine oaxaqueño marca precedentes y llega a todos los territorios del estado, ya se hacen más películas oaxaqueñas cada año y lo ideal sería que pudieran verse en una Cineteca local. Dejaron claro que el cine hecho en la región es único y poderoso, continúa creciendo mucho y puede considerarse ya como una nueva ola del cine mexicano, donde se están exportando talentos desde Oaxaca. El cine oaxaqueño va por buen camino y está en buenas manos, es autosuficiente y se mantiene presente gracias a sus propias características.
Las actividades de la Muestra Oaxaca concluirán el próximo miércoles 9 de septiembre con más funciones de producciones y cineastas locales.
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