Desde antes de que las luces del Auditorio Nacional se apagaran, el Mentiverso ya estaba afuera, a la espera del show encabezado por Belinda y Danna. Vestidos, chamarras, accesorios, peinados y colores inspirados en los años 80 acompañaron a los fanáticos que llegaron este sábado para vivir una de las reuniones más esperadas del espectáculo mexicano: Mentiras All Stars.
Dos funciones, ambas con localidades agotadas, confirmaron que la historia creada por José Manuel López Velarde está lejos de ser solamente un recuerdo de otra época.
Adentro, el escenario se convirtió en una máquina del tiempo. Las primeras notas bastaron para que el público comenzara a cantar y, entre gritos y aplausos, aparecieron las distintas caras de un universo que ya no cabe en una sola puesta en escena: Mentiras el musical, Mentidrags, el concierto y los personajes de la serie de Prime Video se encontraron en un mismo espectáculo.

La propuesta conserva el corazón musical de la historia, pero lo lleva a un formato de gran producción, con luces, escenografía, vestuario, coreografías y una dinámica mucho más cercana a un concierto.
Entonces llegó uno de los grandes estallidos de la noche: Danna. La ovación fue inmediata para la cantante, quien salió al escenario para interpretar a Yuri y compartir escena con Belinda y Mariana Treviño. Su presencia no sólo significó sumar una estrella pop al elenco, sino completar una reunión que parecía complicada. Alejandro Gou había contado que conseguir a Belinda y Danna juntas le tomó prácticamente una década: “Una no creía que la otra quisiera y la otra no creía que la otra quisiera”.
Mariana Treviño, como Lupita, volvió a demostrar por qué su personaje se convirtió en uno de los favoritos del Mentiverso. Con humor, teatralidad y una interpretación que conecta directamente con el público, encontró en “Pobre secretaria” uno de sus momentos más celebrados.
La canción, originalmente popularizada por Daniela Romo en los 80, regresó con fuerza a las nuevas generaciones a partir de Mentiras y se convirtió en uno de los grandes himnos.

El repertorio avanzó entre clásicos como “Él me mintió”, “De mí enamórate”, “De color de rosa”, “Yo no te pido la Luna”, “Cuando baja la marea” y “Cosas del amor”, canciones que provocaron que el Auditorio Nacional dejara por momentos de ser espectador para convertirse en un enorme coro.
Belinda, retomando a Daniela, tuvo también sus propios momentos de espectáculo. La cantante apareció entre cambios de vestuario, juegos escénicos y un concepto de primer nivel.
En versiones anteriores del All Stars ya había sorprendido al público al elevarse sobre un tacón gigante y transformarse en una especie de astronauta para interpretar “Yo no te pido la Luna”; ahora, con Danna y Mariana Treviño, ese lenguaje visual volvió a crecer en el escenario.
Pero si hubo un instante capaz de detener el resto de la función, fue cuando Belinda y Danna compartieron el escenario. Las dos, frente a frente, hicieron realidad una imagen que durante años alimentó rumores sobre una supuesta rivalidad. El propio Gou había insistido en que esa percepción pertenecía más a la prensa que a ellas: “Se llevan increíble, todo lo que se dijo de ellas fue algo de la prensa”.
La respuesta de la gente confirmó que la expectativa había valido la pena. Los gritos crecieron, los celulares se levantaron y la ovación para ambas se convirtió en uno de los momentos cumbre de la noche. El show concluyó con un público eufórico y de pie.

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