Por primera vez en cines mexicanos

Mary y Max celebra la imperfección humana en stop-motion

EL DIRECTOR australiano Adam Elliot presenta en el país su obra más entrañable, a 17 años del estreno; “Buscaba algo auténtico que reflejara cómo es la vida real, porque es caótica”, dice a La Razón

MARY Y MAX, protagonistas de la cinta. Foto: Cortesía|Cine Caníbal

Mary y Max, la aclamada ópera prima de Adam Elliot, también director de Memorias de un caracol, llega por primera vez a cines mexicanos con su entrañable historia de amistad entre dos almas solitarias completamente distintas: Mary, una niña que vive en los suburbios de Melbourne (Australia), y Max, un hombre en sus cuarentas de Nueva York (EU). Con motivo de este inédito estreno en nuestro país, el director australiano habló en entrevista acerca del perdurable impacto de su obra.

“Con mi cuarto corto, Harvie Krumpet, tuve la suerte de ganar un Oscar (a Mejor Cortometraje Animado), y de repente en Australia me dieron la oportunidad de hacer mi primer largometraje”, recordó Elliot en la charla con La Razón.

  • El Tip: Regina Blandón, Javier Ibarreche y Arturo Mercado son los encargados del doblaje en español de la película Mary
  • y Max (2009).

“Como todas mis películas están basadas en mi familia y amigos, pensé en escribir sobre mi amigo por correspondencia, él tiene Asperger y tuvo una infancia difícil, sufrió acoso y yo realmente estaba bastante enojado por cómo lo habían maltratado. Todas mis historias comienzan con un sentimiento de injusticia y creí que su historia realmente necesitaba ser contada”, detalló sobre el proceso de desarrollo.

Al abordar las razones para optar por el formato de animación en una narrativa madura que explora temas como la soledad, el cineasta enfatizó su fidelidad por el oficio artesanal. “Me apasiona el stop-motion porque es una técnica donde todos los objetos, escenarios y personajes han sido creados a mano; no hay CGI y por supuesto tampoco inteligencia artificial”, explicó sobre su propuesta estética. “No me interesan las películas para niños o las que buscan sólo ganar dinero porque, como dijo Guillermo del Toro en su famoso discurso del Oscar por Pinocho, la animación no es un género, sino un medio fantástico para explorar temas complejos o desafiantes”, añadió sobre su visión del cine.

Para lograr equilibrar el drama profundo con matices de humor negro, explicó que la construcción del guion requiere “lograr un equilibrio entre la luz y la oscuridad, la comedia y la tragedia; quiero que el público se ría, pero también que llore. Paso muchos meses, incluso años, escribiendo y realizando numerosos borradores antes de que la historia se vuelva visceral y potente para iniciar a animarla”.

Esa búsqueda de autenticidad de Adam Elliot se traduce en una historia honesta sobre la condición humana, que es imperfecta: “Buscaba algo auténtico que reflejara cómo es la vida real, porque es caótica. Quería que Mary tuviera una sonrisa en el rostro, aunque estuviera mal, es trágico, pero invita al público a sentir empatía y comprender lo que significa ser considerado extraño o raro”.

Respecto a la atemporalidad del filme y la peculiaridad de su diseño visual, el autor australiano destacó la universalidad de sus personajes y la metáfora detrás de su animación. “Ambiento mis películas en los años 70 y 80 porque no me interesa el presente, la soledad es parte de la condición humana y el humor es universal. Defino mi estética como robusta y peculiar, celebramos las huellas y la aspereza; la asimetría e imperfección de los muñecos es una metáfora visual para reflejar el estado psicológico de los personajes que están dañados y rotos, que son imperfectos”, precisó.

Diecisiete años después de su estreno mundial como la primera película australiana en inaugurar el Festival de Sundance en 2009, Mary y Max está disponible en salas de México. Elliot valoró este esperado encuentro de su cinta con la audiencia mexicana en la pantalla grande: “Es muy raro que una película llegue a cines tantos años después de su estreno, pero en México se hizo muy popular como una obra de culto gracias al DVD y la piratería, es maravilloso que por fin pueda verse en una sala, a oscuras y con sonido envolvente. Me honra que el público mexicano acoja así mi trabajo”.


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