Con un Estadio GNP Seguros atiborrado por 65 mil personas, la banda británica Iron Maiden regresó a Ciudad México con el Run For Your Lives World Tour para hipnotizar al público con un show plagado de guitarras distorsionadas que galoparon directo al cerebro de los presentes.
Pasadas las 21:00 horas y luego de la presentación potente de Anthrax, la agrupación subió al escenario rebosando de energía para comenzar el espectáculo con la poderosa “Murders in the Rue Morgue”, seguida de “Wratchild”, acompañada por los gritos ensordecedores del público. Momentos después, el bajeo insignia de Steve Harris en “Killers” detonó como bomba los ánimos de la gente, que rugió como si fueran leones cazando a su presa.

Agitando las melenas y con sus playeras distintivas con el estampado de “Eddie”, la calavera que funge como mascota de la banda, los metaleros presentes en la pista del estadio calentaron motores con los riffs de guitarra de “Phantom of the Opera” y después, despojados de toda racionalidad, se dedicaron a brincar al ritmo de “The Number of the Beast”.
- 50 Años de trayectoria suma la agrupación Iron Maiden
En el escenario, Bruce Dickinson, Steve Harris, Dave Murray, Adrian Smith y Simon Dawson lucieron como todos unos jóvenes con la gran actitud y energía que desbordaron al interpretar canciones como “Infinite Dreams”, “Powerslave” y “2 Minutes to Midnight”.
El público, tanto en gradas como en la pista, no dejó de reconocer en todo momento dicha situación y ovacionó a la agrupación oriunda de Londres. En esta ocasión el escenario lució con tres pantallas que mostraron toda la acción de los músicos, mientras una botarga de Eddie aterrorizó el entarimado.

Uno de los momentos más importantes de la noche se vivió con “Run to the Hills”, uno de los clásicos que fue de los más aclamados, en donde el cantante Bruce Dickinson hizo gala de su extraordinaria capacidad vocal y su técnica de canto. A todo galope la batería y el bajo hicieron que los asistentes hicieran el clásico mosh pit.
Enseguida vinieron dos hits que todos los asistentes celebraron con entusiasmo. Primero sonó “Seventh Son of a Seventh Son”, una de sus piezas musicales más largas, donde todos pueden lucir su maestría para ejecutar sus instrumentos. Después vino el clásico “The Trooper”, que puso a todos los fans a agitar la cabeza y levantar el brazo al ritmo del riff de guitarra. Ni la lluvia ni nada pudo detener la alegría del público. Con el puño arriba y agitando una bandera de México, Dickinson corrió por todo el escenario de lado a lado.

Hasta el cierre de esta edición, el show de Iron Maiden todavía no concluía.

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