Natalia Téllez junto a Jaime Camil, estrenan el 12 de noviembre la película Atrápelo quien pueda, la nueva comedia romántica que plantea como la belleza, la juventud y el físico siguen funcionando como filtros para las mujeres que buscan abrirse paso en la televisión y el cine. Detrás de la imagen de glamour que acompaña a las actrices existe una realidad menos cómoda: personajes que no desean interpretar, oportunidades condicionadas por su apariencia y comentarios que pueden convertirse en ataques personales.
Esa es una de las discusiones que provoca la cinta protagonizada por Natalia Téllez, donde interpreta a Lucía, una actriz que atraviesa una crisis profesional mientras intenta encontrar su lugar en una industria que no siempre reconoce su talento. En entrevista con La Razón, la actriz habló de esos estereotipos, de las contradicciones del oficio, de los años que pasó lejos de la actuación y de la decisión que cambió el rumbo de su carrera.
“Me parecía muy lindo representar a una actriz en este momento donde está tan insegura de ella, de lo que hace; donde no necesariamente le está tan bien su carrera. Lucía no es la protagonista perfecta que suele dominar las historias televisivas. Está haciendo una telenovela que no quiere hacer y representa a una villana que tampoco corresponde con sus aspiraciones personales”.
- El Dato: LA CINTA marca el regreso de Jaime Camil a las comedias mexicanas, después de seis años de su último filme.
Para Natalia, esa contradicción es precisamente lo que vuelve interesante al personaje: la distancia entre lo que una persona sueña y lo que las circunstancias le permiten realizar.
“Tenemos como esta idea de la actriz súper sexy, exitosa, que todo le va bien, y esta chava está completamente descolocada haciendo una telenovela que no quiere hacer, con una villana que no le gusta y en un lugar que no quiere estar”.
La intérprete identifica en esa situación una experiencia que rebasa la ficción: aceptar trabajos que no representan las aspiraciones personales mientras se intenta construir una oportunidad distinta.
“Al final, a todos nos toca hacer cosas que no son necesariamente tu sueño, pero igual tratas de hacerlas lo mejor que puedes y construir a futuro lo que sí soñaste”.
La crítica también alcanza los modelos físicos que predominan en la industria. Téllez subrayó que “Se decidió que el guion se alejara del estereotipo de la mujer perfecta y colocar en el centro a alguien con inseguridades y aspiraciones. Era una chica normal, común y corriente, buscando una oportunidad en un mundo muy exigente para las mujeres. Al personaje le dicen cosas fuertísimas de su físico, del momento en el que está transitando. Fue dolorosa de filmar”.
Pero las exigencias de la profesión también tienen otra cara: la incertidumbre laboral. La propia Natalia conoce lo que significa estar lejos de los sets.
“Yo estudié actuación, pero pasé casi 10 años sin actuar. Es mucho tiempo. Conozco amigos excepcionales, actores y actrices que de repente no tienen chamba ratos largos. Entonces, dentro de todo, creo que decidir actuar y tener trabajo, ya para mí es un gran privilegio”.
En Atrápelo quien pueda, dirigida por Alfonso Pineda Ulloa, comparte créditos con Jaime Camil. Sobre la forma de trabajar con el actor, Natalia Téllez destacó que la química surgió desde el primer encuentro virtual que tuvieron para el casting.
“La química fácil es algo muy difícil de truquear. Siento que humanamente hay personas que hablan fácil, se ríen fácil. Jaime tiene un sentido del humor que a mí me da mucha risa y creo que ayudó a las escenas y al rodaje. Es una persona que es un encanto para trabajar”.
La película también le permite hablar de la importancia de producir historias para el público mexicano, particularmente comedias con las que pueda identificarse.
“La comedia, además, es algo que culturalmente nos gusta, nos identificamos, es necesaria y celebro muchísimo que se haga”, concluyó.