Capitana Marvel gana su primer protagónico en cine

Capitana Marvel gana su primer protagónico en cine
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Acompañada de las enormes expectativas que implica ser el preludio para la conclusión del actual universo fílmico de Marvel -Avengers Endgame-, y estar destinada a convertirse en el gran estandarte del reinicio del mismo, llega a la cartelera la película en solitario de Capitana Marvel, una superheroina poco conocido más allá del mundo de los cómics, cuya identidad aquí se delinea con base a rasgos propios de la década de los 90s, incluyendo el presentarle con un pasado envuelto en el misterio y una mente fracturada, fórmula que se volvió recurrente luego de que unos años antes la consolidaran personajes como el célebre mutante Wolverine.

El uso de la música por supuesto, es una de las herramientas no solo para reforzarle en este sentido, sino para buscar la identificación con el público, y aunque lo hacen de una manera literal y sin mucho sentido -solo por el simple hecho de meter temas de bandas emblemáticas de fondo-, la maniobra funciona, así como la serie de referencias de contexto -dígase el uso de viejas computadoras, la presencia de marcas emblemáticas y similares- que sirven para dar pie a pequeños chistes entre simpáticos e ingeniosos. Esto en contraste con lo que tiene que ver con la pérdida del ojo del célebre Nick Fury, una forzada explicación que pretende ser graciosa y no pasa de ser solo una ocurrencia mal ejecutada.

La trama, que precisamente gira alrededor del reencuentro de la protagonista con sus recuerdos, mientras en medio de la batalla entre dos razas alienígenas, llega a la tierra para descubrir quienes son sus verdaderos aliados y decidir cuál habrá de ser su lugar; evidencia inconsistencias en su planteamiento y se queda a la mitad del camino a la hora de estirar los puntos de tensión -amén de algunos detalles que contradicen lo visto en otras de las películas con las que conecta-, sin embargo se sostiene gracias a lo básico de su estructura y la claridad de sus objetivos, entregando de paso un par de giros poco usuales en las escenas clave, para ofrecer dentro de la simpleza de su discurso, un apreciable mensaje feminista.

Por otro lado las secuencias de acción, que oscilan entre el encanto de la manufactura casi artesanal y los alcances de los recursos digitales, salvo lo confusas que resultan cuando transcurren al interior de las naves, son muy disfrutables y cumplen con la respectiva dosis de espectáculo para lo que no es sino una presentación casi genérica de este nuevo personaje, con muy pocos momentos memorables, pero que funciona como entretenimiento y cumple como transición. Por cierto, los fans no deben perderse el emotivo intro de la película, si van ir a verla, vale la pena llegar temprano.