El que se puso al día y metió gol fue el gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, “El Huacho”. Hoy recibió nada menos que al invitado más codiciado del planeta: la Copa del Mundo FIFA.
Desde el corazón de la cultura maya, en una de las siete maravillas del mundo, la pirámide de Chichén Itzá, brilló en todo su esplendor el trofeo dorado. La imagen fue poderosa: la copa y la pirámide, un puente vivo entre la historia ancestral y la identidad contemporánea de México.
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Pero el momento no fue en solitario. En compañía de Hugo Sánchez, considerado el mejor futbolista mexicano de la historia, y de Fernando Llorente, leyenda de FIFA y campeón mundial con la selección de España en 2010, además de autoridades destacadas, “El Huacho” reforzó el mensaje: Yucatán está listo para recibir al mundo.
Con la fuerza de sus raíces, la anfitrionía de su gente, la riqueza de su gastronomía y el orgullo de sus culturas prehispánicas, el estado se prepara para mostrar que aquí también se juega en grande.
En el trascendido queda claro: Yucatán no solo abre sus puertas, sino que se coloca en la vitrina global con la copa como símbolo, la pirámide como testigo y las leyendas del fútbol como embajadores.
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