Miércoles 21.10.2020 - 08:44

Crímenes de odio carcomen al país

Eliminar con saña lo que no se acepta: la trágica normalidad de la intolerancia en México

 Dolores no entiende por qué a alguien le molestó tanto la existencia de su hija trans, Jeanine, al punto de matarla; en menos de un mes siete asesinatos LGBT+

cuartoscuro_775053_digital
Amigas de Mireya Rodríguez Lemus, encontrada sin vida en la capital de Chihuahua, se manifestaron afuera de la Fiscalía General del Estado para exigir justiciaCuartoscuro
Por:

Era muy trabajadora. ¿Por qué tuvo qué morir así? ¿Por qué una persona honesta, que se ganaba la vida con honradez, que amaba, luchaba y disfrutaba debe perderla con tanta crueldad?

Dolores López no deja de preguntárselo. A esta madre mexicana no le cabe en la cabeza por qué a alguien le molestó tanto la existencia de su hija Jeanine, una activista transgénero, cuya voz fue silenciada la mañana del pasado 27 de agosto, con una huella imborrable de odio.

El mismo día en que el cuerpo de Jeanine Huerta fue hallado, con claros signos de violencia, en su casa de Tijuana, Baja California, más de 3 mil kilómetros al sur, en Cabezas, Veracruz, otra mujer trans –junto a su madre— fue hallada sin vida, una que le arrebataron con la misma saña que a Jeanine.

Integrantes de la comunidad LGTBTTTQ se manifestaron para exigir justicia por el asesinato de la activista transgénero Jeanine HuertaCuartoscuro

Le pérdida de un familiar, de cualquier ser querido, es irreparable, a Dolores y a Diana, hermana de Jeanine, les toca digerir con todo lo que pueden, además, el hecho de que alguien la torturara hasta agotar su último aliento.

En menos de un mes, en México, siete personas de la comunidad LGBT+ perdieron la vida en semejantes circunstancias y por una misma razón: ODIO.

No hay que retroceder tanto en el tiempo para comenzar el recuento desde el último crimen de odio en nuestro país:

Crímes de odio. 2020La Razón

5 de septiembre de 2020. Autoridades localizan sin vida a Leslie Rocha, mujer transgénero, en Ciudad Juárez, Chihuahua. Septiembre 2. Setenta y dos horas antes, el cuerpo de la activista por los derechos humanos de las mujeres trans, Mireya Rodríguez Lemus, fue hallado en su departamento de la misma entidad.

Estas muertes se sumaron al hilo sangriento que no deja de enredarse por todo el territorio mexicano. El pasado 19 de agosto, la joven trans Samantha Rosales Barrios, asesinada en Atlixco, Puebla y, más de 600 kilómetros al Occidente, Julie Torres, apuñalada en Jalisco.

Ocho días antes, el 11 de agosto, Jonathan Santos, estudiante de 24 años de la Universidad de Guadalajara, fue hallado sin vida en Zapopan, Jalisco, con un disparo en la cabeza.

Las autoridades optaron por investigar este asesinato como feminicidio "por la orientación sexual de la víctima", no sin antes revictimizarlo, pues el último sitio donde fue visto antes de morir fue una fiesta con varios jóvenes, por lo que, apuntan, pudo ser pasional o un asalto.

Al final, todos estos hilos de sangre tejen la urdimbre de la intolerancia, de los crímenes de odio, de los prejuicios, de la violencia.

CUANDO LAS DISCRIMINACIÓN NO TIENE LÍMITES.

Los crímenes de odio son resultado del deterioro de los constructos sociales. En México nos enseñan a no aceptar las diferencias, a discriminar y a eliminar lo que no se tolera, considera Raúl Ruiz Valtierra, quien el año pasado tuvo que escapar de su natal Irapuato, huir como si fuera un delincuente, ¿qué hizo? Amar a alguien de su mismo sexo.

Las amenazas que motivaron a Raúl y a su pareja, Ulises, a dejar su hogar no fueron menores, la delincuencia organizada los extorsionó tanto que no tuvieron opción.

A través de la organización Círculo Diverso de México, Raúl Valtierra, quien tuvo la suerte de vivir para contar su experiencia, explicó a La Razón que desde 2014 a la fecha los crímenes contra la comunidad LGBT+ se cuentan por cientos; sin embargo muy pocos han hallado la justicia o la reparación del daño para sus familiares, quienes se quedan para saborear la impunidad con impotencia.

Es triste ver que las compañeras hayan tenido que recurrir a la huelga de hambre para obligar a las fiscalías estatales a implementar un protocolo de investigación que ya existe, lo que no hay es voluntad política

Raúl Valtierra/Activista

En lo que va de 2020, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio Contra personas de la comunidad LGBT registra 43 incidentes, de estos, 34 fueron asesinatos, es decir, 80 por ciento.

La mayoría de esos homicidios ocurrieron en Veracruz (18) y Chihuahua (7); también hay registros en Michoacán (cuatro), Jalisco (tres), Puebla (dos) y Nuevo León (uno); sin embargo, no existe ningún medidor exacto de los crímenes, como ocurre con los homicidios dolosos o, en algunos estados (aunque no en todos), después de años de presión social, cuando se trata de feminicidio.

Ante estos crímenes, resulta indispensable que instituciones, organismos promotores de Derechos Humanos e instancias procuradoras de justicia reconozcan las agravantes de ley "si es que ya existen en los Códigos Penales de los estados, que se tipifique un crimen de odio. Que se tipifique el transfeminicidio, que nuestras hermanas transgénero son las más golpeadas en este sentido", insiste Valtierra.

CDMX, 24JUNIO2020.- Mujeres y hombres transgénero protestaron frente al Hospital Siglo XXI para esclarecer la muerte de l médica Elizabeth Montaño Fernández.Cuartoscuro

UNA LUZ DE ESPERANZA

En un hecho inédito para la comunidad trans, apenas este 20 de septiembre, un juez de control vinculó a proceso a Arturo 'N', implicado en el asesinato de la activista trans y fundadora de la asociación Unión y Fuerza de Mujeres Trans Chihuahuenses, Mireya Lemus.

La Fiscalía Especializada en Investigación de Violaciones a Derechos Humanos y Desaparición Forzada acusó al agresor por los delitos de homicidio agravado por razón de género y robo con penalidad agravada. El juez le dictó dos años de prisión preventiva.

México es el segundo país con mayor cantidad de crímenes de odio en el mundo, explicó a La Razón Laura Hernández, abogada del Consultorio Virtual Arturo Díaz Betancourt de la organización civil Letra S.

Los crímenes de odio por prejuicio, explicó, tienen que ver con "acabar con lo que no se acepta. Desaparecerlo", incluso es muy común ante el asesinato de un miembro de la comunidad LGBT+ que los casos se olvidan en los tribunales o no le dan el seguimiento a las investigaciones, “por la homofobia y la transfobia".

Pero el caso de Mireya ha sido una excepción que da esperanza en medio de la tragedia. "Su padre quiere justicia y ha trabajado con un gran equipo, su familia. Nosotros y todas las mujeres de Unión y Fuerza".

Regina Gardea González, de Unión y Fuerza Trans, asegura que la comunidad se encuentra "en focos rojos" por dos motivos: el hecho de que cada vez se "recrudecen más" las agresiones, al punto de normalizarse y la falta “de tacto y respeto” por parte de la prensa.

A veces una nota puede estropear una investigación que ha costado iniciar. Hay comunicados o noticias que nos siguen lastimando, nos violentan al poner barbaridades respecto al tema trans

Regina Gardea/Activista

"Lo único que pedimos es justicia. No sólo por Mireya sino por las otras compañeras que han sido víctimas de asesinatos con todo el odio y toda la saña. Que pare todo esto que se viene arrastrando de años. Nos sentimos con el miedo de no volver cuando salimos de nuestras casas”, expresó.

Dolores espera que el caso de su hija Jeanine alcance la misma justicia que con Mireya. “No quiero que agarren a personas inocentes como ya lo han hecho, y con eso taparlo", comentó, al denunciar cómo algunas investigaciones, con tal de callar a activistas y familiares, “inventan culpables”.

Incluso, ávida de que el asesinato de su hija se resuelva, organizó una colecta para ofrecer una recompensa a quien aporte información acerca de los responsables.

"Es triste que por lo que luchábamos constantemente fue algo que ella tuvo que sufrir y todo el camino que su familia tuvo que pasar sólo para recibir el cuerpo y darle sepultura, fue muy duro", dijo Maky Pollorena, compañera de Jeanine en su labor por los Derechos Huamanos.

A los autoridades, apuntó, les falta sensibilidad en materia de género y, en este sentido, puso de ejemplo el caso de Jonathan Santos en Jalisco. “La Fiscalía resolvió que la línea de investigación fuera feminicidio, pero lo hizo en razón de ‘su orientación sexual’. Cuando la orientación y el género no es lo mismo. Es muy grave".

“LES CUESTA ACEPTAR QUE EXISTIMOS”

Raúl Valtierra considera que la sociedad mexicana está "un poco más" informada y abierta en materia de derechos LGBT+, pues ya hay avances para permitir el matrimonio igualitario y el reconocimiento de género en algunos estados; sin embargo, destaca que aún hay personas a quienes "les cuesta mucho trabajo aceptar que existimos. Que tenemos derecho y que estamos luchando por la igualdad".

En ocasiones, dice, la formación religiosa lleva a muchas sociedades al extremo y estas ideas siguen transmitiéndose a las nuevas generaciones, lo que ayuda a que la intolerancia siga tan presente.

Nuevo León, ejemplificó Valtierra, se caracteriza por normas conservadoras desde la esfera del poder y por las dificultades de legislar en pro de los derechos de grupos vulnerables, como la comunidad transgénero.

En materia legislativa, en el Congreso de Nuevo León existe una importante "resistencia" cuando se trata de tocar temas en favor de la comunidad LGBT, indicó en entrevista la diputada por Movimiento Ciudadano, Mariela Saldívar.

"Por ahí en el Congreso hay algunas voces que nos han recordado esta tarea pendiente de darle seguimiento a esta agenda de derechos humanos; sin embargo, vemos que aunque se hacen posicionamientos e iniciativas para hacer estas reformas, en temas en los que Nuevo León está rezagado, encontramos mucha resistencia para, siquiera, discutirlo", comentó.

En 2019, diputados de Nuevo León votaron a favor de que los médicos tuvieran la oportunidad de negarse a brindar servicio de salud a personas homosexuales, lesbianas (a menos que peligre su vida).

EXTREMISMO FRENA UN CAMBIO EN LAS LEYES

“El problema se va dificultando con el tiempo, pues uno de los factores por los que no se legisla en la entidad es porque los legisladores representan a grupos conservadores, que los amagan y les condicionan su apoyo”. Se ha llegado al grado de que reciben amenazas de destruir sus aspiraciones políticas si votan a favor de una visión progresista.

"Desafortunadamente en Nuevo León, como imagino que es la circunstancia en otros estados, vivimos en medio de ideas sumamente conservadoras que no entienden esta visión de derechos humanos", opinó la diputada, quien fue víctima de amagos cuando apoyó el veto a la ley que autorizaba a médicos negar la salud, un derecho humano, a personas no heterosexuales.

No me quiero imaginar ahora quién va a ser el diputado o la diputada valiente que va a querer enfrentar estas luchas, cuando estos grupos te amenazan de manera electoral

Mariela Saldívar/Diputada local (Nuevo León)

"Fue un poco lo que experimenté cuando abanderé la causa de objeción de conciencia y del PIN parental, recibí esas amenazas, no me quiero imaginar ahora quién va a ser el diputado o la diputada valiente que va a querer enfrentar estas luchas, cuando estos grupos te amenazan de manera electoral", concluyó.