Cada vez hay más personas que buscan encontrarse con la naturaleza, disfrutar de un tiempo en paz y dejar de lado las pantallas para tener experiencias plenas, al menos por unos días, y así, prevenir el burnout y otras afecciones de la salud. Por ello, encontrar destinos donde conocer más y recargar energías se ha vuelto una prioridad para muchos viajeros.
A cinco horas de la Ciudad de México se encuentra la Sierra Gorda de Guanajuato, un destino que ofrece una pausa real con sus paisajes montañosos, historia y comunidades cálidas. Muy cerca de Querétaro y San Luis Potosí, municipios como Victoria, Atarjea y Xichú muestran una forma de viajar accesible, más consciente y cercana.
- El Dato: En la Sierra Gorda de Guanajuato hay animales como el cacomixtle, el tlalcoyote, el zorrillo manchado o la culebra real potosina.
En Victoria existe una amplia historia relacionada con las costumbres ancestrales, por lo que el sitio arqueológico de Arroyo Seco, resguardado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es una de las actividades más destacadas de este lugar. El acceso al área tiene un costo de 65 pesos e incluye una breve exposición y un recorrido por los cerros conocidos como La Tortuga y La Zorra, donde se encuentran 46 conjuntos pictóricos de los mil 500 que existen en el municipio.
A diferencia de otras zonas arqueológicas, las grandes estructuras son reemplazadas por pinturas rupestres, vestigios que permiten asomarse a la cosmovisión de los cazadores recolectores que habitaron la región hace miles de años, en medio de un entorno natural aún bien conservado.
Para los que buscan una experiencia cultural diferente, el gobierno de Victoria ofrece también la “ruta religiosa”, que recorre cinco templos construidos desde el siglo XVI en adelante. Los visitantes nacionales y extranjeros podrán admirar la majestuosa arquitectura y conocer la historia de La Parroquia del Carmen, el Templo de la Virgen de Guadalupe, el Templo de la Purísima Concepción, la Parroquia de San Juan Bautista y el Santuario de la Virgen de los Remedios.
Al atardecer, la parada obligada es el mirador de la Barraca de la Sierra, donde la vista se extiende y los colores del final del día se mezclan con el paisaje montañoso, excelente para las fotos.
Por otra parte, el municipio Atarjea es ideal para quienes buscan desconectarse. El avistamiento de guacamayas es uno de sus principales atractivos, ya que durante cuatro meses al año visitan la zona de forma constante.
Además, hay varias rutas de senderismo a sitios como La Cueva del Agua, el Sótano de las Guacamayas o la Peña del Arce. La recomendación es iniciar temprano, ya que varios recorridos pueden tomar buena parte del día.
En cuanto al hospedaje, en los alrededores es posible acampar con autorización previa del comisariado y hay que llevar todo lo necesario para montar tu casa de campaña y disfrutar de la naturaleza alrededor.
Para los más aventureros está el municipio de Xichú. Gracias a sus carreteras sinuosas y paisajes naturales, ciclistas y motociclistas han mostrado interés en la zona, aunque los lugares más espectaculares están reservados al senderismo. Las tres rutas principales a recorrer son Ojo de Agua, El Platanal y Cristo Rey. Esta última implica una caminata de aproximadamente cinco kilómetros. Puede ser cansado, pero a cambio, ofrece vistas increíbles como la de la Peña del Cuervo, un punto natural que se asoma al vacío y permite dimensionar la magnitud de la sierra.
En la zona, también se encuentra la reserva ecológica de Charco Azul, donde una comunidad de cocineras tradicionales ofrece platillos elaborados con ingredientes locales.