Septiembre ofrece un pretexto perfecto para hacer maletas y conocer algunos de los lugares donde la historia de México todavía se respira entre plazas, templos, museos, calles empedradas y cocinas tradicionales. Más allá de las celebraciones patrias, el mes de la Independencia puede convertirse en una oportunidad para recorrer destinos que conservan parte de la memoria del país y, al mismo tiempo, ofrecen experiencias para descansar, comer bien y descubrir nuevas postales.
Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende y Querétaro forman una ruta especialmente atractiva para esta temporada. Los tres destinos permiten acercarse a episodios relacionados con la lucha independentista, pero cada uno tiene una personalidad turística diferente: desde la tradición artesanal y los sabores peculiares de Guanajuato, hasta la arquitectura colonial, las propuestas gastronómicas y la oferta cultural de dos ciudades que invitan a caminar y quedarse.
- El Dato: SAN MIGUEL de Allende es Patrimonio de la Humanidad por su excepcional arquitectura colonial y su papel como crisol de intercambio cultural.
DOLORES HIDALGO, Guanajuato historia, cerámica y nieves. El recorrido puede comenzar en la conocida Cuna de la Independencia Nacional. Aquí, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla realizó el llamado que dio inicio al movimiento insurgente, por lo que visitar la ciudad durante el mes patrio permite conocer de cerca uno de los escenarios fundamentales de aquella etapa.

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La Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores es una de las primeras paradas. Desde ahí, el visitante puede recorrer el centro y continuar hacia el Museo de la Independencia Nacional, espacio que ayuda a contextualizar los acontecimientos ocurridos hace más de dos siglos.
Pero la experiencia turística no termina en los recintos históricos. Dolores Hidalgo tiene una fuerte tradición alfarera, por lo que recorrer sus talleres y establecimientos permite encontrar piezas de cerámica elaboradas en la región, desde vajillas hasta objetos decorativos.

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SAN MIGUEL DE ALLENDE, arquitectura para caminar. La segunda parada es un destino hermoso que combina patrimonio, arte, gastronomía y una intensa vida cultural. Su conexión con la Independencia está relacionada con Ignacio Allende, militar insurgente nacido en la ciudad y uno de los personajes centrales de los primeros años del movimiento.
El Museo Histórico de San Miguel de Allende, instalado en la antigua casa de Ignacio Allende, permite conocer parte de su historia y del contexto social de la época. Es una visita que puede integrarse fácilmente a un recorrido por las hermosas calles del Centro Histórico.
Después, lo recomendable es dejarse llevar por las calles empedradas. San Miguel de Allende ofrece un paisaje formado por fachadas, plazas, casonas, templos y galerías de arte que hacen que caminar sea una de las principales actividades. La Parroquia de San Miguel Arcángel es el gran referente visual de la ciudad, con su estilo gótico y uno de los sitios que ningún visitante debería dejar fuera de su itinerario.
- El Tip: NO OLVDES tomar el recorrido por tranvía, disfruta los paisajes de la ciudad y conoce la historia de Querétaro.

QUERÉTARO, historia entre plazas y casonas. La ruta concluye en otro destino indispensable para entender los antecedentes de la Independencia. La ciudad fue escenario de reuniones relacionadas con la conspiración de 1810, en las que participaron grandes personajes como Josefa Ortiz de Domínguez y Miguel Domínguez.
El Centro Histórico es el mejor punto para comenzar la visita. Sus calles permiten realizar recorridos a pie entre templos, plazas, casonas y edificios que conservan distintas capas de la historia queretana. Para quienes disfrutan conocer una ciudad caminando, el destino ofrece múltiples opciones para combinar patrimonio y entretenimiento.
La Casa de la Corregidora forma parte de los sitios asociados con la memoria de Josefa Ortiz de Domínguez y con los acontecimientos previos al inicio de la lucha. Después del recorrido, una pausa en alguno de los restaurantes del centro permite conocer sabores locales y continuar la experiencia desde la gastronomía.

Porque el mes patrio no sólo se vive en las plazas durante la noche del 15 de septiembre. También puede celebrarse recorriendo México y descubriendo los destinos que conservan las historias, tradiciones y sabores de nuestra independencia.

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