Encender el motor, presionar el acelerador y sumergirse en la monotonía del tránsito durante horas se ha convertido en la rutina de muchas personas que se trasladan a sus trabajos, escuelas y otras actividades. Sin embargo, bajarse del auto no significa rehacer toda la rutina de golpe; basta con cambiar las cuatro ruedas por una caminata para esos pendientes cotidianos que quedan a unas cuantas cuadras.
En el marco del Día Mundial sin Auto, que se conmemora cada 22 de septiembre, una alternativa tan sencilla como caminar puede convertirse en una oportunidad para moverse más, reducir el tiempo que se pasa sentado y favorecer el bienestar físico y mental. Y ese cambio puede tener efectos inmediatos y otros que se construyen con la constancia.

- El Tip: Caminar ayuda a quemar más grasa y calorías que otros ejercicios; además, permite que el sistema cardiovascular se active y se fortifique.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera actividad física cualquier movimiento corporal que implique gasto de energía, incluido desplazarse a pie. También señala que el transporte motorizado ha contribuido al aumento de los comportamientos sedentarios.

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Por eso, caminar para ir a una tienda, al trabajo, a una estación de transporte o a una cita puede ser una forma práctica de incorporar actividad física sin convertirla necesariamente en una sesión de ejercicio. Tu salud te lo agradecerá.

Caminar a paso ligero eleva la frecuencia cardiaca y hace trabajar al sistema cardiovascular, lo que se asocia con un menor riesgo de enfermedades como hipertensión y diabetes tipo 2. La OMS señala que la recomendación es realizar una actividad física moderada durante al menos 150 minutos a la semana. La clave está en la frecuencia. No hace falta esperar al fin de semana para hacer ejercicio, pues varios desplazamientos activos pueden sumar minutos a lo largo de siete días.

El beneficio no ocurre solamente de la cintura para abajo. El ejercicio y la actividad física tienen efectos sobre el bienestar mental. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), una sesión de actividad física de intensidad moderada o vigorosa puede mejorar el sueño y reducir temporalmente las sensaciones de ansiedad.

Caminar también puede funcionar como una pequeña pausa para cambiar de ritmo, despejarse y desconectarse por unos minutos de las obligaciones cotidianas.

Caminar de forma habitual contribuye a mantener la condición física y favorece la salud de los huesos y los músculos. Con el tiempo, también puede ayudar a conservar la capacidad para realizar actividades cotidianas, mientras que mantenerse activo se relaciona con un menor riesgo de caídas en los adultos mayores.

La actividad puede adaptarse desde un paseo tranquilo hasta una caminata a paso más rápido, dependiendo de cada persona.
Al final, el efecto más importante no está en un único día, sino en lo que sucede cuando esos pasos dejan de ser una excepción y se convierten en parte de la vida cotidiana. Cambiar cuatro ruedas por dos pies, al menos de vez en cuando, también puede ser una manera de moverse más y pasar menos tiempo sentado.


