¿Más que cocinar?

¿Saber reparar una fuga es la mejor forma de conquistar a una mujer? Un estudio indica que sí

Estudio revela que la mayoría de las encuestadas prefiere parejas con habilidades prácticas en reparaciones; también, ven desconfianza hacia técnicos desconocidos en hogares

Habilidades prácticas en el hogar como reparar una fuga de agua aumentan el atractivo personal según la encuesta reciente.
Habilidades prácticas en el hogar como reparar una fuga de agua aumentan el atractivo personal según la encuesta reciente. Foto: Cortesía

Una fuga de agua puede convertirse en un problema mayor cuando llega el momento de buscar a alguien que la repare. ¿Cuánto debería costar el trabajo? ¿Cómo saber si el técnico es confiable? ¿Y qué ocurre cuando quien necesita el servicio desconoce por completo el funcionamiento de la instalación? Son situaciones habituales en muchos hogares de la Ciudad de México, donde contratar a un plomero o electricista puede generar más incertidumbre que la propia avería. Estas preocupaciones han dado pie a un estudio que también aborda una cuestión inesperada: la importancia que algunas mujeres conceden a las habilidades domésticas de una posible pareja.

El 74% de las encuestadas desconfía de los técnicos desconocidos

Contratar a un profesional para realizar reparaciones en casa implica permitir que una persona desconocida entre en un espacio privado. Según un estudio publicado por Ayuda en Casa, plataforma mexicana que facilita la búsqueda de profesionales de plomería, electricidad y cerrajería en la Ciudad de México, basado en una encuesta realizada a 500 mujeres residentes en la capital, indicó que el 74% de las participantes manifestó desconfianza al contratar a un técnico que no conocía. La principal preocupación, señalada por el 68%, era recibir un cobro superior al precio justo. Otro 57% temía que le recomendaran reparaciones innecesarias, mientras que el 46% mencionó la incomodidad de permitir el acceso de un desconocido a su vivienda.

La desconfianza llega a modificar la manera de relacionarse con los profesionales. El 38% de las participantes reconoció haber pedido alguna vez a un hombre que hablara con el técnico, mientras que el 27% afirmó haber fingido conocimientos de plomería o electricidad para evitar posibles engaños. Estos comportamientos reflejan una preocupación que va más allá del presupuesto. Algunas clientas sienten la necesidad de demostrar que conocen el problema antes de solicitar ayuda, aunque carezcan de experiencia técnica. A ello se suma que el 21% expresó temor a sufrir una situación incómoda o de acoso durante la visita.

Más de la mitad cree haber pagado de más por una reparación

El precio constituye otro de los puntos conflictivos. Según la encuesta, el 52% de las mujeres consultadas considera que alguna vez pagó más de lo debido por una reparación doméstica. Lo llamativo es que solamente el 16% pudo comparar el importe con otra cotización. Entre quienes sospechaban haber pagado un sobreprecio, el 35% estimó una diferencia de entre 200 y 499 pesos, mientras que el 29% situó el exceso entre 500 y 999 pesos. Para otro 18%, el supuesto cobro adicional superaba los 1,000 pesos, una cantidad considerable cuando se trata de arreglos imprevistos.

Conviene precisar que estos resultados recogen percepciones personales y no prueban que exista una política generalizada de precios superiores para las mujeres. Una reparación puede encarecerse por la dificultad de acceder a la instalación, los materiales necesarios o la urgencia del servicio, pero el problema aparece cuando el cliente desconoce esos factores y recibe una cifra sin explicaciones suficientes. Solicitar un presupuesto desglosado y preguntar qué incluye la mano de obra permite tomar decisiones mejor informadas, y para ello existen plataformas como Ayuda en Casa que responden precisamente a la necesidad de encontrar especialistas para atender estas averías.

El inesperado atractivo de un hombre que sabe usar las herramientas

La encuesta incorpora una dimensión menos habitual en los estudios sobre mantenimiento doméstico: la relación entre las habilidades prácticas y el atractivo personal. El 79% de las participantes afirmó que le parece atractivo que un hombre sepa realizar reparaciones básicas en casa. Cuando se les preguntó qué habilidad valoraban más en una posible pareja, el 34% eligió la capacidad de resolver desperfectos domésticos, por encima de cocinar bien, opción seleccionada por el 29%. La correcta administración del dinero obtuvo un 22%, mientras que el dominio de la tecnología fue la alternativa preferida por el 15%.

Los resultados adquieren mayor interés al examinar situaciones concretas. El 61% de las encuestadas aseguró que encontraría más atractivo a un hombre después de verlo reparar correctamente una fuga de agua. Ahora bien, la iniciativa pierde valor cuando no va acompañada de conocimientos suficientes: el 72% consideró menos atractivo a quien intenta solucionar una avería sin saber cómo hacerlo y termina agravando el problema. La diferencia parece estar en la capacidad de resolver la situación con criterio. Cambiar una llave defectuosa puede resultar útil, pero manipular una instalación eléctrica sin preparación supone un riesgo que difícilmente compensa el ahorro.

No hace falta saber arreglarlo todo: reconocer los propios límites también suma puntos

Los resultados tampoco indican que las participantes esperen que sus parejas sean capaces de arreglar cualquier desperfecto. El 43% manifestó preferir a alguien que supiera resolver reparaciones sencillas, mientras que el 37% concedió mayor importancia a la capacidad de encontrar profesionales confiables. El 20% restante valoró ambas habilidades por igual. Estos porcentajes muestran que la iniciativa doméstica no consiste necesariamente en realizar personalmente todos los trabajos: detectar una avería a tiempo, reconocer su gravedad y buscar a la persona adecuada también son formas de asumir responsabilidades dentro de una vivienda compartida.

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