Fuerzas del Gabinete de Seguridad detuvieron en Almoloya, Hidalgo, a Juan Miguel Pantoja Miranda, alias El Pajarraco, presunto integrante de Guerreros Unidos vinculado con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Iñaki Blanco, exprocurador de Guerrero, aseguró que su testimonio resulta clave para cimentar la “verdad histórica” formulada por la administración de Enrique Peña Nieto.
La detención se efectuó en Almoloya, Hidalgo, por fuerzas federales, al cumplir una orden de aprehensión por los delitos de delincuencia organizada, contra la salud y desaparición forzada de personas.
Investigaciones de seguridad arrojan que esta persona está relacionada con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, al presuntamente haber colaborado en el traslado de un grupo de estudiantes al basurero de Cocula, Guerrero. El Pajarraco ya había sido detenido por estos mismos hechos en agosto del 2018, pero obtuvo su libertad.
Iñaki Blanco, quien era procurador de Guerrero en 2014, consideró que la detención de Pantoja Miranda es importante, pues su testimonio colaboraría a cimentar la “verdad histórica” dada a conocer por el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
“La detención de este sujeto tiene una especial importancia porque, en su momento, la anterior administración de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) lo entrevistó, y él rindió testimonio sobre su participación y la mecánica de los hechos.
“Ese testimonio, dicho con todas sus letras, sirve para corroborar la denominada ‘verdad histórica’ de la época del licenciado Murillo Karam”, expresó en entrevista para Al Mediodía con Solórzano.
Recordó que Pantoja ya había sido detenido en el pasado, sin embargo, recobró su libertad por ser víctima de tortura; no obstante, indicó que su valor testimonial “es limpio, porque se entiende que, en su oportunidad, lo rindió de manera voluntaria ante personal de la CNDH. No obstante, después se alegaron actos de tortura, lo cual propició su liberación”.
Blanco Cabrera comentó que la “verdad histórica” tiene sus matices, pues “hay aspectos que debemos reconocer que enturbiaron —o más bien, empañaron— la investigación inicial. En su oportunidad, la Procuraduría General de la República efectuó detenciones arbitrarias, incurrió en algunos excesos que se tradujeron en abusos de autoridad; incluso —y esto está documentado— hubo casos de tortura”.
Esto, dijo, “manchó o les restó credibilidad a las conclusiones de la entonces PGR, especialmente en lo relativo a la llamada ‘verdad histórica’, (no obstante) que existen evidencias sólidas en la investigación, especialmente aquellas que se recabaron en los primeros ocho días por parte de la Procuraduría del estado de Guerrero”.
Indicó que la autoría intelectual —de acuerdo con las múltiples versiones, entre ellas la de El Pajarraco—, “radica en una organización delictiva conocida como Guerreros Unidos, quienes contaron con el apoyo y auxilio de distintas corporaciones policiales, principalmente de municipios como Iguala, Huitzuco, Tepecoacuilco, Taxco, entre otros; además, hubo participación de servidores públicos y autoridades de los distintos órdenes de gobierno”.
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FGR