La buena noticia para los órganos electorales locales, que parecen estar en la mira de quienes confeccionan la próxima reforma electoral, es que su voz está siendo escuchada, nos comentan. Y ya con eso se abren márgenes para que se dimensione el trabajo que realizan y no sólo se les eche en el costal de las entidades que gastan, pero no sirven. Lo anterior viene a cuento porque Pablo Gómez, responsable de elaborar la propuesta de reforma, recién se reunió con Patricia Avendaño, consejera presidenta del Instituto Electoral de la Ciudad de México y con Yanko Durán, del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua. Nos dicen que la conversación estuvo bastante nutrida y el representante presidencial pudo conocer la situación que guardan los llamados Oples, las broncas que han enfrentado y superado y los retos que tienen. Hay motivos, nos dicen, para creer que además de escuchados sus argumentos serán atendidos. Atentos.

