“Migrar no les da a todos una seguridad de que van a llegar a Estados Unidos; creo que, si vas con un padre o madre, todo es más relajado, todo lo soportan los papás, pero ya cuando te ven sola, en las calles, sin alimento, puede que se te acerque gente buena o gente que piensa en sus negocios”, compartió a La Razón una adolescente venezolana que, tras quedarse sola en México tras la muerte de su madre, tuvo que dedicarse a la prostitución.
El caso de la menor, de 16 años, da rostro a los miles de niñas, niños y adolescentes que han transitado por México en busca de mejores oportunidades de vida.
- El Dato: En lo que va de la LXVI Legislatura se han presentado, al menos, 15 iniciativas de reformas para proteger a menores migrantes, de las cuales 14 están en la “congeladora”.
Aun cuando hubo una disminución mayor al 90 por ciento en el flujo irregular de venezolanos en México en el último año, la mayoría de los menores migrantes que transitaron por nuestro país durante 2025 provienen de Venezuela.
De acuerdo con el informe anual de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), de los 14 mil 44 menores extranjeros en movilidad reportados en 2025, cerca de seis mil 221 o 44.3 por ciento eran de nacionalidad venezolana.
Las cifras son concordantes con un cambio en la tendencia de las nacionalidades de los menores que ingresaron a México con el propósito de llegar a Estados Unidos. En 2014, 97.5 por ciento de las infancias extranjeras en movilidad provenían del Triángulo Norte de Centroamérica; para 2025, este porcentaje bajó a 18.7 por ciento, con un marcado aumento de niñas, niños y adolescentes procedentes de Sudamérica, que representaron 71.7 por ciento de los ingresos.
La joven venezolana llegó a nuestro país con su mamá en 2017, cuando ella tenía ocho años; desde entonces, para ella es difícil tener un buen recuerdo de su infancia. “Mi vida es una novela, pero de ésas sin ningún final feliz”.
- El Tip: de enero a octubre del 2025, 6,858 personas de entre cero y 17 años fueron repatriadas de Estados Unidos a México, de acuerdo con el último informe de la Redim.
La menor, quien ve por sí misma desde el fallecimiento de su madre, habló con cierta desesperanza sobre su futuro. “No sé si cumplir el sueño de mi mamá de ir a Estados Unidos o regresar a mi país; aquí, mientras, es lo que hay, no sé hacer nada, no tengo estudios, mi mamá hablaba de Dios, pero creo que tampoco tengo eso o Dios no me ha visto”, dijo.
El informe de Redim alertó que muchas infancias —especialmente las que viajan sin acompañamiento— son retenidas en estaciones migratorias diseñadas para adultos, con acceso insuficiente a servicios básicos como alimentación adecuada, atención médica o acompañamiento psicosocial.
Estas condiciones, señaló la organización, agravan la vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes ante situaciones de abuso, explotación, enfermedades y trauma emocional.
“México representa uno de los tramos migratorios más peligrosos del mundo para menores”, denunció la abogada especialista en infancias Vianney Martín del Campo.
La también activista recordó que, de enero a junio de 2024, al menos 782 personas migrantes murieron o se les perdió el rastro, incluidos 40 menores de 18 años, según el proyecto “Migrantes Desaparecidos” de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
“Las infancias migrantes están expuestas a violencia, trata de personas, reclutamiento forzado, desapariciones y extorsión, riesgos que se potencian cuando los menores quedan bajo custodia de autoridades o en tránsito por zonas de alta inseguridad”, dijo la abogada.
Por su parte, Juan Martín Pérez, titular de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, consideró en entrevista que es necesario que se eliminen las prácticas de detención migratoria para niñas, niños y adolescentes, y que se garantice el acceso a servicios humanitarios y jurídicos adecuados, incluyendo protección contra la violencia, atención médica y acceso a educación.
“Urge que se implementen protocolos efectivos de reunificación familiar y protección integral, priorizando siempre el interés superior de la niñez; hemos subrayado que, sin medidas efectivas, las políticas actuales no sólo violentan los derechos de las infancias migrantes, sino que también ponen en riesgo su vida y desarrollo a lo largo de todo su recorrido migratorio”, dijo.
A los 12 años, la menor venezolana perdió a su madre, quien murió a consecuencia de la pandemia del Covid-19. Sin saber a quién acudir, fuera de su país de origen, fue acogida por quien, desde su perspectiva, “me ha dado un techo, comida y una forma de sobrevivir”.
“Sé que no es lo mejor, pero es lo que hay. Desde que llegué a México con mi mamá dejé de ir a la escuela; a cada estado que fuimos llegando no podía tomar clases. Recuerdo que en Chiapas le robaron a mi mamá todo lo que traíamos de dinero; después no supe cómo llegamos hasta la Ciudad de México”.
La joven comenzó a trabajar en un centro de masajes para repartir volantes; al menos eso fue lo que le dijeron. Según contó, en ese lugar, una mujer le prometió que más adelante podría ganar más si ayudaba a traer personas “para las muchachas más grandes”.
“Sé que quizá esto no le habría gustado a mi mamá, pero en su momento fue lo que encontré”, compartió.
Aunque la adolescente no es ajena a la crisis reciente que vive su país, con la incursión de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la caída de Nicolás Maduro, a ella le cuesta encontrar un beneficio de esos acontecimientos.
“Eso para mí no significa nada; creo que después de tanto mi lugar ya está aquí en México; la gente que no sabe a qué me dedico me trata bien. A diferencia de otras chicas que no tienen permiso de hablar o salir, nosotras sí; conmigo hay venezolanas, hondureñas... también hay hombres jóvenes”, contó.
En términos generales y en el contexto del endurecimiento de las medidas antiinmigrantes impulsadas por Donald Trump en Estados Unidos, el número de menores que transitaron sin documentos por México experimentó una caída de 89.8 por ciento, al pasar de 138 mil 882 en 2024 a los 14 mil 44 referidos en 2025.
Para Redim, esta disminución “no implica una mejora sustantiva en la garantía de derechos, sino que debe analizarse a la luz de los cambios en las políticas migratorias regionales y sus impactos diferenciados sobre la niñez y adolescencia, y puede estar asociada no sólo a cambios en los flujos, sino también a mayores obstáculos para el tránsito, el acceso al asilo, al reconocimiento de la necesidad de protección internacional y la reunificación familiar”.


