Quien, dicen, dio una maroma digna de medalla olímpica para justificar el uso de palabras subidas de tono con la prensa fue la senadora morenista Ana Lilia Rivera. Esto luego de que algunos reporteros le pidieran una explicación por llamar estúpidos a periodistas que han cuestionado qué es lo que ha hecho por su estado. La política tlaxcalteca recurrió al diccionario para argumentar que el término estupidez, según citó, significa “necedad”, por lo que no se trata de un insulto. La legisladora, quien juró y perjuró que jamás ofendería al pueblo, añadió que, al contrario, ella fue la agraviada por quienes, dice, quieren verla haciendo obras públicas cuando su labor es redactar, reformar o eliminar leyes. También se quejó de ser víctima de una campaña de desprestigio ejecutada por 2 mil bots pagados para ensuciar su nombre ahora que ha alzado la mano para convertirse en la próxima gobernadora de Tlaxcala. Vaya.
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