La captura de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, dejó al descubierto una fractura entre los grupos criminales que operan en la región de Tierra Caliente, Michoacán, luego de que el jefe de la célula conocida como Los Blancos de Troya rompiera con Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, uno de los históricos líderes del crimen organizado en la zona y antiguo aliado en el control de las extorsiones a productores agrícolas.
Según reportes periodisticos, “El Abuelo” Farías es señalado por autoridades federales como un operador clave delictivo en los municipios de Tepalcatepec y Aguililla, con influencia sobre distintas células armadas y presuntos vínculos con organizaciones criminales de mayor alcance.
Durante años fue identificado como una figura central en el control territorial de Tierra Caliente, particularmente en el cobro de piso a productores y comerciantes, mediante grupos asociados al crimen organizado, hoy ligados al Cártel de Tepalcatepec.

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De acuerdo con las investigaciones, la ruptura se produjo cuando “El Botox” intentó asumir el control absoluto de las extorsiones al sector limonero, desplazando a Farías y a otros jefes criminales.
Su detención ocurrió en el municipio de Buenavista, como parte de la Estrategia Nacional contra la Extorsión y del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, en un operativo coordinado por Defensa, Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad estatal.

Las autoridades señalan que el detenido encabezaba una célula de Los Blancos de Troya, considerada una de las principales generadoras de violencia en Tierra Caliente, con presencia en Aguililla, Apatzingán, Buenavista, Chinicuila, Churumuco, Coalcomán, Gabriel Zamora, Múgica, Parácuaro y Tepalcatepec, y con bastión en la comunidad de Cenobio Moreno.
Las indagatorias establecen que Sepúlveda Arellano se convirtió en el principal responsable del cobro de piso en la región, al imponer cuotas a productores y empacadores de limón mediante amenazas, secuestros y niveles extremos de violencia.
Su organización desarrolló capacidad de fuego con armas de alto calibre, el uso de drones cargados con explosivos, artefactos improvisados como minas antipersonales y sistemas de vigilancia aérea para proteger sus zonas de operación e impedir el ingreso de autoridades o de grupos rivales.
Autoridades federales indicaron que “El Botox” controlaba la comercialización del limón en localidades como Cenobio Moreno, La Huina, El Capiri y El Razo, ubicadas en los municipios de Buenavista y Apatzingán.
También se le vincula con el homicidio de Bernardo Bravo, líder de productores de limón en Apatzingán, y acumulaba al menos siete órdenes de aprehensión por extorsión agravada y homicidio calificado.
El jefe criminal mantenía nexos con Los Viagras y con el Cártel Jalisco Nueva Generación, además de contar con una recompensa de 100 mil pesos emitida por la Fiscalía de Michoacán.
Asimismo, aparece en listas de sanciones de la OFAC, organismo que documentó prácticas como la imposición de redes de internet ilegales y la exigencia de pagos a municipios bajo amenazas de muerte.
Días antes de su captura, difundió diversos videos en los que admitía ser buscado por las autoridades y lanzó mensajes dirigidos a la Presidenta Claudia Sheinbaum y al Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, para exigir que cesara su persecución.
En otros materiales audiovisuales se deslindó del homicidio de Bernardo Bravo, acusó colusión de autoridades municipales con grupos criminales y solicitó incluso la intervención del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Autoridades federales consideran que la caída de “El Botox” representa un golpe directo a la estructura de extorsión que operaba en la región de Tierra Caliente.
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MSL

