Se nos ha hecho ver que una de las mejores analogías para dimensionar lo atoradas que están las negociaciones con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es la multiobstruida postal que reflejó ayer la Ciudad de México, que en sus principales arterias permaneció con bloqueos durante al menos ocho horas, en pleno paro magisterial que no admite las condiciones de negociación que se han ofrecido desde el Gobierno. Lo peor es que, advierten, esto no termina aún, ya que falta al menos un día para que venza la paralización de 72 horas que ya habían programado. Hasta el cierre de esta edición deliberaban las acciones a seguir este viernes en la capital y en al menos 22 estados, en un intento por meter más presión para que la autoridad federal acepte crear una ruta para abrogar la Ley del ISSSTE de 2007, que les incrementen el salario más de lo que ya se les concedió, que desaparezca la Unidad del Sistema para la Carrera de Maestras y Maestros y que se remueva a quien consideran un verdugo, el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Alfonso Cepeda, organización de la que reclaman pertenencia. Pendientes.

