El que también saltó o fue movido, dicen, fue el director de la Agencia Nacional de Aduanas de México, Rafael Marín Mollinedo, de quien se presume —quedamos atentos de confirmación— seguirá en las filas del Gobierno y de Morena, pero desde otro despacho, la delegación de la Secretaría de Gobernación en Yucatán. Sugieren los malpensados que este movimiento viene acompañado de un intenso aroma electoral, más porque el nuevo puesto asignado está muy cerca de Quintana Roo, un estado que renovará su gubernatura en 2027 y que ya ha cortejado Marín Mollinedo. Bastará con recordar que apenas a inicios de marzo, el encargado de un área clave para la recaudación a partir del comercio exterior reconoció ante representantes de los medios que “amigos” o “gente que me conoce” ha usado su nombre en el Caribe mexicano para empujar su postulación, a través de la organización de comidas y eventos; además, por aquellas fechas remarcó una frase: “Todo el que respira, aspira”. Pendientes.
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