Imposible no condolerse con la familia del joven Royer Pérez Jiménez, de 19 años, quien murió en Florida, Estados Unidos, cuando se encontraba bajo la custodia de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas, conocido por sus siglas en inglés como ICE. El deceso ocurrió el pasado 16 de marzo en el Condado de Glades, en Florida y significó el fallecimiento del mexicano más joven en circunstancias que aún se tienen que aclarar. El chiapaneco ayer fue sepultado en su tierra natal, el municipio indígena de San Juan Chamula, luego de un proceso de repatriación que terminó resultando bastante complicado. Las imágenes del último adiós a Royer dan cuenta de las condiciones adversas en las que subsisten sus familiares, por lo cual, como una acción mínima de justicia, su caso no debería quedar impune. Es sabido que el Gobierno de México, a través de la Cancillería, ha exigido al de Estados Unidos el esclarecimiento de esa muerte y de 13 más ocurridas en centros de detención de migrantes. También ha anunciado que se sumará a una denuncia que ya hay por ese tema. Por lo pronto, que el caso no se olvide.

