Resulta que el Instituto Politécnico Nacional se lavó las manos sobre las becas no pagadas a unos 30 estudiantes de posgrado que acusaron abandono de la institución mientras intentan salvar —con sus propios medios— el programa para el que fueron seleccionados en la Queen Mary University de Londres. La casa de estudios dirigida por Arturo Reyes declaró la víspera que ese asunto está completamente en la cancha de la Fundación Politécnico A.C. —a la que ya dio un cortón definitivo—. Si las becas no han sido pagadas, recalcó, es responsabilidad de la fundación. Lo que muchos apuntaron es que lo malo no fue tanto el deslinde sino que, en lugar de ofrecer una alternativa a un grupo de alumnos que finalmente forman parte de su matrícula, el IPN se esmeró por engancharse en un pleito político con la Fundación Politécnico. Incluso aclaró que ya creó otra asociación para cuidar los intereses de su comunidad. Ahora al alumnado que se quedó colgado en el extranjero no le queda más remedio que seguir tocando puertas para librarla. Pendientes.
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