El senador morenista Enrique Inzunza apareció ayer, en las benditas redes, para negar que haya buscado cobijo en Estados Unidos. Aseguró que sigue en Sinaloa, rodeado de “gente buena y honesta”, y que le basta su propia probidad para enfrentar los señalamientos que hace el Departamento de Justicia en su contra. A diferencia de hace unos días, cuando dijo que se encontraba en Badiraguato, en esta nueva reaparición no dio su ubicación precisa. El detalle, nada menor, es que su mensaje aparece tras conocerse que Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública estatal, quedó bajo custodia estadounidense. Engallado, el legislador acusado de vínculos con el narcotráfico descartó tener un abogado realizando gestiones para que se convierta en testigo protegido, como se ha especulado en días recientes. “Es falso lo que se publica por medios de la derecha sobre contacto alguno con autoridades extranjeras. Tampoco tengo ni contrataré abogados. No hay razón para ello. Soy abogado de mí mismo”, aseguró. Precisamente entre abogados que leyeron su mensaje nos dicen que el legislador parece no haber caído en cuenta de que tiene enfrente un problemón ya más legal que político. Uf.


