Dicen que los que están bien nerviosos por la “cercanía” del gusano barrenador son los texanos, que incluso se ha visto envuelta en una suerte de alarmismo desatada por información poco precisa de sus propios representantes políticos. Todo comenzó, nos explican, con las afirmaciones que propagó el legislador estatal Don McLaughlin. El republicano aseguró el pasado lunes que la plaga que afecta al ganado mexicano está a menos de dos kilómetros de Texas, por lo que exigió más candados en la frontera con nuestro país para proteger a la multimillonaria industria ganadera del estado más grande de EU. McLaughlin fue desmentido por la mismísima secretaria de Agricultura del país vecino, Brooke Rollins, que corrigió que la distancia es mayor —unos 40 kilómetros— por los casos que se han documentado en los estados mexicanos que comparten frontera con Texas. No hay, pues, casos de gusano en el país vecino, pero sí un miedo bastante contagioso.

Hijos de AMLO abren polémica en redes

