Evalúan capacidad de respuesta vial

CDMX supera en movilidad a Los Ángeles, NY y Toronto

Estudio ubica a la capital como la tercera mejor entre 16 sedes mundialistas de Norteamérica; expertos consideran que se desaprovechó la oportunidad para mejorar la infraestructura

vista del Estadio Ciudad de México, el pasado 1 de junio de 2026.
vista del Estadio Ciudad de México, el pasado 1 de junio de 2026. Foto: Cuartoscuro

Un reciente análisis elaborado por Geotab, empresa especializada en inteligencia de movilidad, evaluó la capacidad de respuesta vial de las 16 ciudades sede del Mundial en Norteamérica.

Los resultados colocaron al Estadio CDMX —antes Estadio Azteca— en el tercer lugar general del continente, sólo detrás de Boston y Houston. Con una calificación de 7.29 sobre 10, la capital mexicana superó incluso a sedes como Nueva York, Los Ángeles, Atlanta y Toronto.

El estudio evaluó variables como congestión vehicular, tiempos de ralentí, seguridad vial y velocidad de recuperación del flujo vehicular después de eventos masivos. Uno de los hallazgos más llamativos fue que la Ciudad de México obtuvo la mejor calificación de resiliencia vial entre todas las sedes analizadas.

Bien parados
Bien parados ı Foto: Especial

De acuerdo con Geotab, las vialidades cercanas al Estadio CDMX recuperan sus condiciones normales más rápido que cualquier otra ciudad mundialista.

  • El dato: jalisco presentó una versión especial de la plataforma MapaLab, herramienta interactiva que concentrará información geográfica, logística y turística ligada con el Mundial.

La explicación se encuentra en el denominado “efecto periférico”, una dinámica en la que el Anillo Periférico absorbe buena parte de los desplazamientos generados por los eventos deportivos, evitando la saturación prolongada de las principales arterias de circulación.

La conclusión parece alentadora para una ciudad históricamente identificada por sus embotellamientos. Sin embargo, especialistas consideran que los resultados deben interpretarse con cautela.

Para el doctor David Heres, académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, el Mundial representa una oportunidad para evaluar qué tanto ha cambiado la ciudad desde que fue sede de las copas del mundo de 1970 y 1986.

“El Mundial funciona como un punto de referencia para preguntarnos qué problemas hemos resuelto y cuáles siguen exactamente igual que hace décadas”, señaló en entrevista.

El especialista sostiene que la movilidad continúa siendo una de las principales fuentes de desgaste físico y emocional para los habitantes de la capital. Traslados superiores a 40 minutos en promedio y recorridos que frecuentemente alcanzan dos horas siguen formando parte de la rutina diaria de millones de personas.

“El simple hecho de trasladarse genera estrés, ya sea manejando o utilizando transporte público”, explicó.

Más allá de la organización de los partidos, consideró que México desaprovechó la oportunidad de utilizar el Mundial como catalizador para una modernización profunda del sistema de transporte. En Guadalajara, el estudio de Geotab identificó el mayor riesgo de propagación de congestionamientos durante el torneo. Aunque normalmente la movilidad alrededor del estadio presenta indicadores positivos, los grandes eventos generan afectaciones que se extienden rápidamente hacia otros municipios de la zona metropolitana.

Monterrey, por su parte, enfrenta una realidad diferente. La intensa actividad industrial y logística provoca elevados tiempos de ralentí vehicular. Sin embargo, el tráfico asociado a los eventos deportivos suele mantenerse contenido alrededor del estadio, reduciendo el impacto sobre otras zonas de la ciudad.

Para el especialista en movilidad urbana, egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Salvador Avendaño, “el verdadero éxito del Mundial no debería medirse únicamente por la capacidad de trasladar a miles de aficionados durante algunas semanas, sino por la posibilidad de aprovechar el evento para impulsar transformaciones permanentes”.

Y dijo que hasta el momento la interrogante sigue abierta: cuando el torneo termine y los reflectores internacionales se apaguen, “¿qué quedará para quienes utilizan diariamente el transporte público, respiran el aire de las grandes ciudades y enfrentan los problemas de movilidad los otros 365 días del año?”.

Hoy, con el Mundial de futbol, la imagen de trabajadores realizando reparaciones en la Línea 2 del Metro de la Ciudad de México hace unos días, se convirtió en una metáfora involuntaria de los desafíos que enfrenta el país como anfitrión del torneo más importante del planeta.

Los problemas van desde congestión vial, transporte público envejecido, contaminación atmosférica e infraestructura vulnerable ante fenómenos climáticos.

La doctora Jimena de Gortari, coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura de la Universidad Iberoamericana, cuestionó si las inversiones realizadas con motivo del Mundial responden a necesidades estructurales de la ciudad o a requerimientos temporales vinculados al evento.

“La pregunta no es cuánto se invirtió. La pregunta es si se está invirtiendo para esos cinco partidos o si se está utilizando esos cinco partidos para acelerar las transformaciones que la ciudad necesitaba hace décadas”, señaló la académica.

Distinguió entre la “infraestructura de visibilidad”, aquella diseñada para proyectar una imagen internacional de la ciudad, y la “infraestructura de bienestar”, que mejora la movilidad, el acceso a servicios y la calidad de vida de las personas.


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