Y hablando de las elecciones en Colombia, los que, nos dicen, ya andan salivando y frotándose las palmas son los dirigentes nacionales del PRI, Alejandro Moreno, y del PAN, Jorge Romero, quienes, aun cuando los comicios presidenciales celebrados ayer en aquel país no están totalmente concluidos —aún falta ver cómo reacciona el oficialismo—, no dudaron en aclamar la victoria del candidato de derecha, Abelardo de la Espriella. Nos comentan que más que aplaudir a una figura extranjera con la que simpatizan, los vítores lanzados por Moreno y Romero encarnan la esperanza de que la oposición mexicana pueda ahora sí experimentar lo mismo en los comicios federales de 2027 y de 2030; sin embargo, nos hacen ver que es lamentable que los líderes del tricolor y el blanquiazul piensen que pueden verse beneficiados por una aparente ola regional sólo esperando a que aquella tendencia cambie su suerte, en lugar de ponerse a pensar en su caso particular y en la muy seria reflexión sobre qué tanto han dejado de hacer para que en dos elecciones consecutivas el grueso del electorado les haya dicho que no. Ahí el dato.


