Muy comentada ha sido la reacción de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, al enterarse de las aspiraciones de su sobrino, Gerardo Sánchez, para sucederla en esa entidad. Lo que para muchos fue otro caso en la ya numerosa lista de intentos de nepotismo en la 4T, terminó siendo, aseguró la mandataria, un asunto de alta traición familiar, pues según lo que contó en su programa El martes del jaguar, su “sobrinito” la dejó fría, además porque —para materializar su proyecto político— abandonó las filas de Morena para abrazar la bandera del PT. Lo que más le dolió a la gobernadora, de acuerdo con lo que, nos dicen, dejó ver, es que su pariente y sus recientes decisiones ya la hicieron quedar mal, pues ahora pareciera que a ella le gusta “jugar a dos caras”, después de que hace no mucho ella ya había cantado que en su estado, el guinda iría en unidad con su gallo, el actual alcalde de Ciudad del Carmen, Pablo Gutiérrez. ¡Qué tal!


