Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, afirmó que nueve cárteles operan plazas en la frontera norte mexicana y controlan puntos usados para mover personas y drogas hacia su país.
El diagnóstico colocó a México como eje de revisión legislativa sobre fentanilo, túneles, drones, rutas marítimas, robo de carga y protección del Mundial de 2026.
“No hay una pulgada de la frontera que los cárteles no controlen”, dijo Mullin durante la audiencia presupuestal del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Aseguró que los jefes territoriales buscan zonas vulnerables para trasladar mercancías ilegales y a migrantes, además de usar sistemas aéreos no tripulados.
La advertencia más grave se concentró en el fentanilo. El DHS ubicó a nuestro país dentro de la cadena que, según sus funcionarios, involucra al Partido Comunista Chino y termina en comunidades estadounidenses. Markwayne Mullin sostuvo que las autoridades decomisaron una cantidad suficiente para matar a 17 millones de personas.
Ese dato apareció junto con una explicación sobre el cambio de corredores criminales. El secretario atribuyó el movimiento a la presión en el sur, el Caribe y aguas estadounidenses, lo que obliga a las redes a buscar otros puntos de entrada. También mencionó el primer túnel detectado en años y la importancia de reforzar el muro fronterizo.
Henry Cuéllar, congresista por Laredo, matizó el énfasis oficial en el muro. Señaló que los cruces irregulares cayeron 96 por ciento sin añadir “un sólo centímetro” de barrera, y pidió cooperación con México, tecnología, inteligencia, agentes capacitados y sanciones para quienes violen la ley.
El frente marítimo entró en la discusión. Mullin presentó la Operación Pacific Viper como un despliegue antidrogas de la Guardia Costera, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y otras áreas, con un saldo de 102 mil kilos de cocaína incautados, cifra que calificó como “un logro histórico”.
Bajo esa lectura, el funcionario afirmó que el negocio criminal no termina con la intercepción de cargamentos. Las drogas avanzan hacia ciudades, pueblos y comunidades, mientras el dinero vuelve por tierra, aire u otras vías.
Otro frente señalado por el departamento fue la economía logística. Mullin afirmó que los grupos criminales ampliaron operaciones hacia robo de carga, comercio minorista y transporte de mercancías tras la presión contra drogas y personas, con impacto particular en la industria camionera estadounidense.
Dentro de ese esquema, mencionó licencias comerciales de conducir con irregularidades, cambios de números del Departamento de Transporte (DOT) y documentos sin nombre. “No escogemos qué ley cumplir. Cumplimos aquellas que aprobó el Congreso”, dijo al defender la intervención del DHS en delitos que rebasan el ámbito migratorio.
Además, confirmó que la dependencia a su cargo ha apoyado en la protección de 13 partidos del Mundial en las tres sedes mexicanas, aunque no precisó las tareas realizadas en nuestro territorio.
