ONU ve mercado silencioso

Advierten por comercio de superopioides en medicinas

Informe alerta por nitazenos que ya aparecen en otras drogas y en fármacos falsificados; sostiene que los cárteles dominan redes donde podrían expandirse estas sustancias

Advierten por comercio de  superopioides en medicinas
Advierten por comercio de superopioides en medicinas Foto: Especial

En México, la amenaza sintética no se llama sólo fentanilo. El Informe Mundial sobre Drogas 2026 de Naciones Unidas colocó a los cárteles mexicanos frente a una nueva alerta sanitaria por uso de nitazenos, opioides de alta potencia que aparecen en medicamentos falsos, tabletas, polvos, vapeadores y otras drogas que las redes criminales colocan en el mercado ilegal.

Los nitazenos, también conocidos como superopioides, pueden viajar ocultos en productos que el consumidor cree conocer, desde pastillas de apariencia farmacéutica hasta mezclas vendidas como cocaína, ketamina, MDMA o cannabis. Esa incertidumbre convierte cada dosis en una apuesta toxicológica y abre otro frente de riesgo para México, donde los grupos delictivos ya dominan rutas, laboratorios y cadenas de distribución de drogas sintéticas.

  • El Dato: el fentanilo es aproximadamente 50 veces más potente que la heroína y hasta 100 veces más que la morfina, pero algunos nitazenos superan con creces estos parámetros.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ubicó a estos opioides sintéticos dentro de un mercado que cambia rápido, con sustancias más potentes, baratas y difíciles de detectar. Desde 2019, al menos 34 nitazenos aparecieron en 37 países; sólo en 2024, 29 naciones notificaron presencia de estas sustancias, frente a 18 que reportaron análogos del fentanilo.

Nuestro país entra en esa ecuación por la fuerza de sus redes criminales en América del Norte y por el antecedente de los mercados de drogas sintéticas. El informe señaló que la mayoría de los opioides sintéticos que circulan en esa región es abastecida principalmente por grupos delictivos con base en el país.

Ese dato no describió aún una producción nacional consolidada de estos “superopioides”, pero sí muestra el terreno operativo donde sustancias nuevas pueden mezclarse con mercancías ya controladas por esas organizaciones.

CIFRAS CLAVE
CIFRAS CLAVE ı Foto: Especial

A diferencia del fentanilo, que ya domina la conversación pública sobre sobredosis, los nitazenos avanzan de forma más silenciosa. La UNODC los colocó entre los opioides sintéticos de nueva generación que pueden superar en potencia a varios fentanilos y que ya provocaron emergencias agudas y muertes en distintos países.

Desde la perspectiva sanitaria, el problema principal no radica sólo en la sustancia base. Algunos metabolitos de los nitazenos conservan actividad opioide y, en ciertos casos, alcanzan una potencia mayor que el compuesto inicial. La consecuencia médica puede incluir depresión respiratoria severa y prolongada, además de dosis altas o repetidas de naloxona para revertir una sobredosis.

Estos superopioides sintéticos también aparecen en tabletas, cristales, polvo, recargas para vapeo, material vegetal rociado y papel secante. La Oficina de las Naciones Unidas también documentó falsificaciones de opioides como oxicodona, buprenorfina o tapentadol, además de benzodiacepinas como alprazolam. En otros casos, los detectores hallaron nitazenos dentro de cocaína, ketamina, GHB, metanfetamina, MDMA, cannabinoides y vaporizadores vendidos como THC.

Para México, esa diversificación plantea una amenaza doble. Por un lado, los cárteles ya operan rutas, laboratorios, distribuidores y redes de venta capaces de mover drogas sintéticas hacia Estados Unidos. Por otro lado, el país enfrenta consumo interno de estimulantes, con daños que ya no pertenecen sólo al mercado de exportación. El informe registró que la atención por trastornos asociados a sustancias similares aumentó 25 veces durante la última década.

Bajo esa lógica, los nitazenos no necesitan desplazar de inmediato al fentanilo para convertirse en crisis. Basta con que entren como adulterante, refuerzo o sustituto dentro de productos ya consumidos. El usuario no siempre sabe qué compra; tampoco puede calcular potencia, duración ni mezcla. La UNODC advirtió que la concentración variable, dilución y adulteración elevan el peligro, sobre todo para personas sin exposición previa a opioides.

En Estados Unidos, estos “superopioides” causaron 338 fallecimientos en 2023 y 409 el año pasado. Reino Unido vinculó estas sustancias con cerca de 750 decesos en los dos últimos años, una cifra que para 2024 triplicó los casos relacionados con fentanilo o sus análogos.

La UNODC reportó que los decomisos de tabletas con nitazenos, especialmente aquellas comercializadas por grupos del crimen organizado mexicano, crecieron en la Unión Europea y cientos de muertes ocurrieron en esta región desde 2022. El organismo también subrayó que la cifra real puede quedar por debajo de la dimensión total, debido a la falta de métodos rutinarios para detectar drogas nuevas.

La amenaza exigió laboratorios forenses capaces de identificar análogos recientes, sistemas de alerta temprana, disponibilidad de naloxona, vigilancia de medicamentos falsificados y comunicación pública sobre mezclas. El riesgo ya no se limita al consumidor que busca opioides, alcanza a quien compra una pastilla contra la ansiedad, una cápsula de fiesta, un polvo estimulante o un vapeador.

En el fondo, los nitazenos exhiben la nueva fase del mercado criminal que, en este momento, está dominado por los cárteles mexicanos, que ya no dependen sólo de cultivar, cosechar o trasladar grandes cargas visibles. Pueden usar sustancias de alta potencia, lotes pequeños, presentaciones variadas y nombres engañosos.


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