Ironías aparte, nos comentan, la que resulta que terminó perdiendo el control al intentar imponerlo en los estadios a través del FAN ID fue la Federación Mexicana de Futbol. Y es que el organismo, a cargo de Mikel Arriola, quiso conocer rostro, nombre y datos biométricos de cada aficionado, quesque para tener más control: el sistema nació, nos recuerdan, con la promesa de cerrar el paso a la violencia, pero, nos hacen ver, abrió de par en par la puerta a otro problema: el del manejo de información sensible, que ya le pasó factura. Ayer, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno informó que le impuso una multa por incumplir la ley que asciende a los 42 millones 849 mil 95 pesos. En esencia, la organización deportiva, que convirtió a la tribuna en sospechosa, terminó sancionada. Y sí, mientras exigía a miles de aficionados mostrar la cara para entrar al estadio, acabó perdiendo la suya ante la autoridad. Esta vez el VAR del Gobierno funcionó sin margen de error, nos dicen, porque identificó al infractor y le sacó tarjeta roja.

Va a mercado de EU azúcar mexicana: CSP

