Otra que, nos dicen, se tomó la atribución de hacer señalamientos que no le corresponden —hablamos de política exterior— es la alcaldesa morenista de Cadereyta, Querétaro, Astrid Ortega, quien primero señaló una inminente invasión de Estados Unidos a nuestro país, pero eso fue el principio, ya encarrerada llamó “asno” al presidente de EU, Donald Trump. Y aunque nos señalan que sus intenciones no fueron malas es claro que nadie le explicó que tampoco se trata de salirse del guion de la diplomacia ni opinar, desde un cargo público, con discursos que se extralimitan. Los dichos de Ortega sólo evidencian que la edil no ha estado al tanto del pulso de las noticias, pues ese tropezón que le ocurrió ya tiene por lo menos un antecedente: hace un par de semanas, la delegada del Bienestar en Chiapas, Manuela Obrador —sí, otra pariente de AMLO— usó términos despectivos y calificativos ofensivos contra Trump, palabras que desde luego fueron condenadas por la Presidenta, quien afirmó que aquel estilo no representa la postura del Gobierno de México, por lo que envió un jalón de orejas a la funcionaria. Ojo ahí.
• El ciclo que viene
