Y fue el nuevo embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, quien ayer de primera mano pudo constatar lo complicado que será emprender la defensa de connacionales en Estados Unidos. Y es que lo que encontró en el Departamento de Estado, en particular de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental —a donde se había hecho llegar una misiva dirigida a la empresa que opera un centro de detención del ICE para pedirle ceñirse a los protocolos aplicables y a respetar los derechos humanos— fue una respuesta poco diplomática que exigía recurrir a canales diplomáticos. Esa decisión, operada por el subsecretario Michael Kozak, fue comunicada además a través de redes oficiales, señalando que México pretendía “dictar las acciones del personal del Gobierno de Estados Unidos que opera en territorio soberano estadounidense”. Lazzeri, nos comentan, ha respondido sin apartarse de la diplomacia que amerita el caso. “México toma nota de la devolución de dicha comunicación y constata que las preocupaciones que la motivaron han quedado formalmente planteadas por la vía diplomática, tanto en la reunión de hoy como en los encuentros sostenidos durante la semana con el DHS y el ICE”. Defender a paisanos será desafiante. Pendientes.
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