Aunque la plaga de gusano barrenador se encuentra desde finales del año pasado en casi todo el país, hoy el foco rojo ya no está únicamente en el sur, donde la infestación comenzó y se centraron las alertas, sino que su extensión alcanzó al centro de la República, donde ahora Puebla se mantiene como uno de los estados con más casos activos.
La plaga llegó en noviembre de 2024 al municipio de Catazajá, en Chiapas, estado en el que se condensó la alerta y al que se dirigieron los esfuerzos en inicio para contener la infestación de la que hoy, 20 meses después, sólo tres estados en el país se reportan libres: Baja California, Baja California Sur y Sonora.
- El Dato: En Yucatán se reportó la muerte de una mujer de 79 años por miasis y en Guanajuato notificaron el tercer caso en humanos, en un hombre de 87 años en Silao.
En el último corte ofrecido por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) del pasado 24 de julio, en México había registrados mil 736 casos activos; es decir, de animales con cuadros que aún presentan condiciones contagiosas.

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De éstos, los estados con más casos se ubica en el centro, Puebla, con 155 en 54 de sus municipios; el de mayores afectaciones es San Sebastián Tlacotepec, localizado al sureste del territorio poblano y colindante con el estado de Veracruz. Con igual cantidad se encuentra Oaxaca, en el sur, con 155 casos.
Las siguientes entidades federativas más afectadas se mantienen: Yucatán, al sur, con 136 reportes activos, y en el norte del país, Tamaulipas, con 124.
El académico veterinario Franciso Monroy comentó, en entrevista, que la concentración de casos activos hacia el centro del país puede atribuirse a una causa “doble”, debido a que las poblaciones susceptibles a que la larva se aloje en sus heridas se presentan en escenarios y condiciones diferentes a las del sur; es decir, en donde ya no sólo es al ganado, sino también a los animales de compañía, de los cuales hay un seguimiento más puntual a las afecciones que presenten.
“Se registran muchos casos de perros. En el centro es más importante un perro y eso hace que se dé un seguimiento más puntual, porque uno tiene contacto más estrecho con ellos y muchas veces, cuando el ganado se infecta, pues los ganaderos ni se dan cuenta, entonces es un doble efecto. Sí están ocurriendo más casos como Veracruz y Puebla, y que son más recientes, pero por otro lado también que la población afectada es diferente, porque en el centro siento y yo percibo que hay mayor cantidad de proporción de otras especies”, declaró.
De los mil 736 casos, las dos especies más afectadas y casi en indicadores iguales son el ganado bovino y los perros; el primero con 815 reportes y el segundo, con 609.
Incluso, las autoridades reconocen que los perros constituyen la segunda especie más afectada, representando así “una vía crucial en la dispersión urbana y rural” de la larva, escenario ante el cual el Senasica y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) ya implementaron, desde el 23 de junio, cinco jornadas de capacitación para estudiantes, docentes y médicos veterinarios para atender de la manera más adecuada estos casos.
En sí, México ya acumula 34 mil 698 casos desde el 21 de noviembre antepasado y los reportes permiten ver que el avance del problema ha tenido mayor contundencia este 2026.
Hasta la semana epidemiológica 28 de este año, con corte al 15 de julio, se registraron 20 mil 433 casos, mientras que en el mismo periodo de 2025 hubo tres mil 549, lo que habla de una diferencia exponencial de 475.7 por ciento más, de acuerdo con los datos desglosados por el boletín informativo de la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA).
Por región, el sur acumula 17 mil 792 casos desde que la miasis llegó al ganado mexicano; los estados que conforman el centro ya se acercan a la cifra, con 13 mil 908 casos, mientras que el norte contabiliza dos mil 998.
Las lesiones en donde más se ha encontrado la miasis es en ombligo, seguida por peleas que llegan a registrarse entre los propios animales de ganado, heridas producidas por las instalaciones en las que son ‘resguardados’, así como heridas por sujeción continua, es decir, las lesiones provocadas por permanecer con sogas.
En la infestación pasada, que se enfrentó de 1972 a 1990 en México, se documentaron 286 mil 750 casos, lo que da un promedio de 15 mil 930 por año, dato a partir del cual se infiere que el ritmo observado en el periodo actual de la plaga es más acelerado que hace tres décadas, ya que en un año y ocho meses que van de la infestación se ha rebasado en 8.6 por ciento el promedio de dos años en la contingencia pasada.
Para esta ocasión, el Gobierno de México, junto al de Estados Unidos como vecino, ya también afectado por la plaga, decidieron poner en marcha la misma estrategia: la dispersión de moscas estériles para reducir paulatinamente la población activa.
Con este fin, el 27 de junio se inauguró la nueva planta de producción de las moscas estériles en Metapa de Domínguez, Chiapas, en donde la operación inició el 28 de junio -según se anunció- por lo que ya han transcurrido los 21 días necesarios para el desarrollo de la pupa, traída desde Panamá.
La estimación es que esta planta produzca 28 millones de moscas cada semana y se contempla que hacia finales del año alcance los cien millones. Y en cuanto estén listas, serán llevadas hacia el norte del país para dispersarlas hacia el sur del territorio nacional.

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