Finalmente la UNAM tomó decisiones para tratar de salir de la crisis en la que se encontraba a causa de las fallas detectadas en la aplicación de su examen de ingreso a licenciatura, que este año fue por primera vez en línea. La máxima casa de estudios convocará no al total de aspirantes pero sí a unos 58 mil que ya habían sido seleccionados o tuvieron altos puntajes a aplicar lo que llamó un “examen de control”. Este será presencial y representará un filtro para atajar a quienes presuntamente hicieron trampa. Lo anterior abre la posibilidad a que algunos alumnos hoy no admitidos ingresen, pero también a que elegidos queden sin un lugar. Ninguna medida implicaba un costo cero ni tendría un apoyo unánime. Sin embargo, en espacios de discusión pública la decisión de la Rectoría a cargo de Leonardo Lomelí ha tenido aceptación. A esta se agrega la dimisión de Patricia Dávila, secretaria general, segunda en la estructura de mando de la UNAM. Falta ahora que se apliquen correctamente las medidas anunciadas. Pendientes.

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