Nos cuentan que quien le echó la mano para darle una salida decorosa a la aún magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Mónica Soto, fue precisamente el magistrado presidente de dicho órgano, Gilberto Bátiz García, pues se sabe, nos dicen, habló con las altas esferas de la política nacional para que Mónica pueda asumir otra responsabilidad que, nos adelantan, será de carácter internacional, luego de que el próximo 31 de agosto deje el cargo al que renunció de manera oficial ante el Senado de la República el pasado lunes. Y es que nos hacen ver que los tiempos electorales ya se encuentran a la vuelta de la esquina y se pretenden resolver asuntos verdaderamente relevantes sin el ruido –o daño—de una magistrada que dice ya no sentirse cómoda con las actividades para las que fue designada y que pudiera ver en sus relaciones alguna oportunidad para medrar políticamente, ¡zas!. Por lo pronto, nos adelantan, ya se habla de que el lugar que deja la magistrada podría ser ocupado por quien fue coordinador general de oficina durante su presidencia en el Tribunal, algo que resultaría estratégico con miras al todavía lejano 2028. Así que heredando cargos, al más puro estilo monárquico.

• Gran debut

