La Iglesia advirtió que restringir los celulares en las escuelas puede contribuir a reducir distracciones entre los alumnos, pero consideró insuficiente apostar únicamente por la prohibición y llamó a construir una educación digital que incluya a estudiantes, maestros y familias.
A través del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis sostuvo que el debate debe ir más allá del acceso a los dispositivos y concentrarse en la relación que niños y adolescentes mantienen con contenidos, redes sociales y plataformas digitales.
“Una cosa es saber utilizar técnicamente una herramienta y otra aprender a relacionarnos responsablemente con ella y con la enorme cantidad de información, estímulos y contenidos a los que nos da acceso”, señaló.
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Además de la pérdida de concentración, la publicación puso el foco en el volumen de información al que están expuestos los menores y en la dificultad para distinguir contenidos confiables. El texto consideró positivo que los alumnos cuestionen y contrasten datos, aunque alerta sobre el peso que pueden adquirir las redes frente a figuras cercanas.
Sostuvo que retirar los dispositivos durante algunas horas tampoco tendrá un efecto suficiente si al regresar a casa los menores encuentran dinámicas familiares dominadas por las pantallas.
El posicionamiento extendió la responsabilidad hacia los adultos y cuestionó la distancia entre las reglas que imponen y sus propios hábitos digitales. Sostuvo que las tecnologías deben permanecer al servicio de las personas y no ocupar el centro de la convivencia familiar.
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