La situación socioeconómica de las familias volvió a aparecer como un factor en el desempeño de estudiantes mexicanos en la prueba PISA 2025, aun cuando el país ha mostrado mejoras atribuidas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a la ampliación de espacios educativos en el sector público.
De acuerdo con los resultados de la prueba, los estudiantes mexicanos ubicados en el 25 por ciento con mayores ventajas superaron por 68 puntos en ciencias a quienes pertenecen al cuarto con menores recursos.
A VECES, el progreso en educación consiste en avanzar más rápido, pero en ocasiones significa mantenerse firme cuando los vientos soplan en contra. México ha hecho esoANDREAS SCHLEICHER, Director de Educación y Competencias de la OCDE
A pesar de que esta brecha sigue siendo amplia, ésta resultó inferior a los 85 puntos observados en promedio entre los países de la OCDE. Además, 12 por ciento de los jóvenes desfavorecidos logró colocarse dentro del grupo con mejor desempeño científico de su propio país, una proporción igual a la media de la organización.

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Una parte de la evolución de los resultados, de acuerdo con la propia OCDE, debe analizarse junto con la expansión de la educación secundaria. Entre 2015 y 2025, el número de jóvenes de 15 años que cumplía los requisitos para participar en PISA creció a un ritmo mayor que la población total de esa edad, un comportamiento asociado con una mayor incorporación de adolescentes al sistema escolar.
Frente a la prueba PISA 2022, la cobertura estimada también aumentó. El estudio de aquel año representó aproximadamente a 64 por ciento de la población mexicana de 15 años, mientras la edición de 2025 alcanzó cerca de 69 por ciento.
Para Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE, ese comportamiento muestra que el sistema educativo alcanza a más estudiantes, entre ellos jóvenes provenientes de sectores desfavorecidos.
Según Schleicher, una expansión de esa magnitud puede presionar los resultados promedio y ampliar las desigualdades, pero México no siguió ese patrón. Aunque reconoció que persiste una distancia importante entre alumnos favorecidos y desfavorecidos, sostuvo que esa brecha resulta menor que el promedio registrado entre los países de la OCDE.
- EL TIP: EL 30% de los mexicanos que hicieron la prueba estaba en el cuartil más bajo de la escala socioeconómica.
En materia de recursos escolares, el funcionario apuntó que las diferencias en disponibilidad de personal entre planteles favorecidos y desfavorecidos resultan menos pronunciadas en México que en el conjunto de la organización. También señaló que las escuelas mexicanas presentan menor segregación social que las de diversos sistemas educativos europeos.
Pese a esas fortalezas, Schleicher advirtió que los niveles de aprendizaje todavía necesitan mejorar y que continúan las desigualdades. Su evaluación, sin embargo, identifica condiciones sobre las cuales el país puede avanzar, entre ellas estudiantes persistentes, docentes comprometidos y una ampliación de las oportunidades educativas.
FORTALEZAS. El responsable educativo del organismo señaló que México logró mantener sus resultados educativos en un escenario internacional donde numerosos países registraron retrocesos en el aprendizaje, también otorgó una mención al desempeño mexicano en ciencias, estable desde 2022, en contraste con la caída observada en distintos sistemas alrededor del mundo.
“A veces, el progreso en educación consiste en avanzar más rápido, pero en ocasiones significa mantenerse firme cuando los vientos soplan en contra. México ha hecho eso”, afirmó.
Uno de los hallazgos más alentadores, dijo, está en la actitud de los estudiantes mexicanos frente al aprendizaje, un componente que cobra mayor peso ante el avance de la inteligencia artificial y los cambios que impone sobre las capacidades que serán más valoradas en el futuro.
“Los jóvenes de 15 años nos dicen que son curiosos, que quieren aprender cosas nuevas, que perseveran cuando las cosas se vuelven difíciles y que tienen más probabilidades de sentir que el tiempo que pasan en la escuela tiene sentido y propósito que lo que vemos en otros países de la OCDE”, sostuvo.
Schleicher rechazó que esas capacidades deban considerarse habilidades secundarias dentro de la formación académica. “En un mundo en el que la inteligencia artificial puede darte una respuesta en segundos, la ventaja no pertenece a quienes simplemente saben más”, dijo. El valor, añadió, estará en quienes puedan formular las preguntas adecuadas, persistir cuando una solución no resulte evidente y saber cómo aprender o cuándo pedir ayuda.
La relación entre alumnos y profesores constituye otra de las fortalezas señaladas por el funcionario. Frente al promedio de la OCDE, una mayor proporción de estudiantes mexicanos afirma que sus maestros muestran interés genuino en su aprendizaje, continúan con la explicación hasta que comprenden un tema y ofrecen respaldo adicional cuando lo necesitan.
Otro elemento resaltado por Schleicher corresponde a la colaboración entre compañeros. Los alumnos, indicó, reconocen que pueden recurrir a otros estudiantes cuando enfrentan dificultades o requieren una explicación diferente. “Saben que aprender no es un viaje solitario”, expresó.

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