Lo malo de los tiempos actuales, nos dicen, es que por más que uno jure y perjure que tiene un perfil intachable, ya todo se puede comprobar de mil maneras, de eso se ha encargado la tecnología, y más si se trata de figuras públicas. Como el curioso caso del senador morenista Luis Fernando Salazar, que se ha colocado en el centro de la polémica por amenazar al periodista Enrique Acevedo: “Vamos a ir tras de ti”. Resulta que en una entrevista radiofónica en la que, dicen, hizo de todo para lavarse la cara por esa desafortunada frase, pidió que se acreditara con su historia de vida que él no es así, que aquello fue un error humano y que él nunca resuelve una diferencia si no es a partir del diálogo, la vía pacífica o con la ley en la mano. Lo que no contaba —y nos dicen que aquí pecó de ingenuo— que tras esas declaraciones aparecieron de inmediato los resultados de los que le hicieron caso en escudriñar su historial. Ahí en el archivo encontraron un video de diciembre de 2024, en el pleno del Senado, donde, en efecto, sí se le ve dirimiendo desacuerdos, pero a punta de jaloneos y palabrotas que no necesariamente recurren a la paz. Tsss.
