Será epicentro de sismo 7.7

Puebla se pone a prueba con la alerta más corta en simulacro

ENSAYO contempla movimiento telúrico en la zona de Tehuacán; la Coordinación Nacional de Protección Civil considera físicamente posible un evento natural en esa región

Funcionarios y alumnos de la UNAM participan en el simulacro nacional.
Funcionarios y alumnos de la UNAM participan en el simulacro nacional. Foto: Cuartoscuro

La Ciudad de México pondrá a prueba este 19 de septiembre un escenario que rompe una de las percepciones más extendidas sobre la alerta sísmica. El aviso no garantiza un minuto para reaccionar. Ante terremotos con origen más cercano a la capital, el margen puede reducirse solamente unos cuantos segundos.

El simulacro nacional de este sábado utilizará para la zona centro un sismo hipotético de magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, Puebla. La Coordinación Nacional de Protección Civil eligió ese supuesto porque considera físicamente posible un evento en esa región y reconoce que su cercanía representaría para la capital un menor tiempo de anticipación, además del efecto de amplificación que producen los suelos blandos.

  • El Dato: En Información del Servicio Sismológico Nacional de la UNAM, en 2025 hubo 40 mil 256 sismos a nivel nacional; sólo dos movimientos superaron los seis grados.

Una explicación técnica del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), operador del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, coloca el llamado tiempo de oportunidad aproximadamente entre 20 y 120 segundos. El intervalo depende de la distancia entre la zona donde los sensores detectan el movimiento y la ciudad que recibe la advertencia. No existe, por tanto, una duración uniforme para todos los terremotos.

Casos reales muestran el contraste. El sismo de magnitud 5.7 registrado en Oaxaca el 8 de febrero de 2026 produjo un tiempo preliminar de alerta de 93 segundos para la Ciudad de México, mientras Oaxaca dispuso de 19. Acapulco recibió 64 y Chilpancingo 63, de acuerdo con el reporte de SASMEX.

  • 29 temblores oscilaron los cinco y 5.9 grados en 2025

El 19 de septiembre de 2017 ocurrió lo contrario para la capital. Aquel terremoto de magnitud 7.1 tuvo su epicentro entre Puebla y Morelos, mucho más cerca que los grandes movimientos de subducción frente a Guerrero y Oaxaca. El boletín técnico de la alerta registró alrededor de 20 segundos de oportunidad para la Ciudad de México. Investigaciones posteriores sobre el sistema señalan que diversos usuarios percibieron incluso un margen menor o prácticamente simultáneo al inicio del movimiento telúrico.

Ese comportamiento deriva de una limitación física, no de una falla automática del sistema. Los sensores necesitan detectar el terremoto, estimar su intensidad potencial y transmitir el aviso antes de que las ondas más destructivas alcancen a la capital del país. Mientras más corta sea la distancia respecto del origen, menor será la ventaja disponible.

Por contraste, el terremoto de magnitud 8.2 del 7 de septiembre de 2017, originado frente a Chiapas, permitió alrededor de 92 segundos de anticipación en la capital debido a la distancia que las ondas tuvieron que recorrer. La diferencia entre ambos episodios demuestra por qué la misma sirena puede preceder al movimiento por más de un minuto o antecederlo apenas unos segundos.

  • 7.1 grados registró el movimiento telúrico de hace nueve años

La investigación publicada en 2019 sobre el desempeño de la alerta durante los terremotos de 2017 concluyó que una parte crucial del sistema depende de que la población entienda esa variabilidad. Los autores señalaron que el alertamiento debe acompañarse de conocimiento del riesgo, canales de difusión y capacidad de reacción, porque recibir la señal no equivale por sí mismo a disponer de tiempo suficiente para salvar vidas.

Este sábado, además de los altavoces, el Gobierno de México activará el alertamiento mediante telefonía celular. Sin embargo, los comunicados revisados no precisan cuántos segundos de oportunidad produciría en condiciones reales el escenario de magnitud 7.7 en Tehuacán para cada zona de la capital.

Dicha cifra permitiría convertir el simulacro en una prueba más exigente. No sólo medir cuánto tarda una evacuación, sino determinar si la acción prevista cabe realmente dentro del tiempo que daría un terremoto cercano a realidad y la propia Ciudad de México.

NL y QRoo entran en mapa de riesgo

| Por Elizabeth Hernández |

El Segundo Simulacro Nacional de 2026 llegó a este 19 de septiembre con una hipótesis de terremoto a dos regiones que rara vez ocupan el centro de la prevención sísmica en México. Nuevo León ensaya un movimiento de magnitud 5.2 con epicentro en Ciudad de Allende, mientras Quintana Roo sobre un escenario de 7.0 frente a Cabo Catoche.

La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) diseñó cinco supuestos regionales para el ejercicio de las 12:00 horas. A los casos del noreste y la Península de Yucatán se sumarán un sismo de magnitud 7.7 en Tehuacán, Puebla; uno de 7.1 en Mexicali, Baja California, y otro de 7.6 frente a Tonalá, Chiapas. El Gobierno federal sostiene que las hipótesis parten de información geofísica y buscan sustituir el modelo de un solo escenario para todo el país.

  • El Tip: El 17 de julio se registró el sismo más potente del año con 7.4 grados con epicentro en Ciudad Hidalgo, Chiapas.

Nuevo León ofrece una paradoja. Su actividad sísmica resulta mucho menor que la de la costa del Pacífico, pero diversos estudios científicos descartan que el noreste mexicano pueda considerarse una zona sin terremotos. Una investigación encabezada por Juan Carlos Montalvo-Arrieta, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, reunió 148 movimientos ocurridos entre 1787 y 2006 y advirtió la escasez de registros instrumentales de movimiento fuerte en la entidad.

Otro trabajo de especialistas de la UANL y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) documentó una secuencia de más de 250 temblores al suroeste de Linares durante el segundo semestre de 2012.

Los investigadores lograron relocalizar 52 eventos de magnitudes entre 2.5 y 3.6 y analizaron su relación con estructuras geológicas del área. El episodio mostró que también existe sismicidad intraplaca lejos de los grandes límites tectónicos del Pacífico.

Quintana Roo recibió este mismo año un recordatorio más visible. Un terremoto de magnitud 6.1 registrado el 8 de junio de 2026 al oeste-noroeste de Mantua, Cuba, se percibió en municipios del norte, centro y sur del estado. Protección Civil revisó edificios públicos, escuelas, centros comerciales y zonas estratégicas; aunque no se reportaron personas lesionadas ni daños.

Arturo Iglesias Mendoza, jefe del Servicio Sismológico Nacional, explicó días después que aquel movimiento tuvo origen en la región del Caribe y no en una falla local capaz de generar grandes terremotos. El especialista recordó, sin embargo, que la complejidad tectónica caribeña puede producir eventos de magnitud importante que alcancen a sentirse en el sureste.

La Península de Yucatán ya había experimentado un episodio semejante en enero de 2020. Un terremoto de magnitud 7.7 entre Cuba y Jamaica provocó evacuaciones preventivas en inmuebles de Quintana Roo y obligó a revisar posibles variaciones del nivel del mar, sin embargo las autoridades de la entidad descartaron afectaciones en la infraestructura local.

Por primera vez, el simulacro nacional permitirá observar de manera simultánea cómo responde una población acostumbrada al alertamiento sísmico y otra para la cual estos fenómenos resultan excepcionales. La diferencia no radica sólo en la probabilidad de un terremoto. También intervienen los reglamentos de construcción, el conocimiento ciudadano, la instrumentación, los protocolos y la capacidad para reconocer qué hacer cuando el movimiento telúrico no forma parte de la experiencia cotidiana.


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