Población crece, pero a menor ritmo

Somos 130.9 millones; avanza envejecimiento

LA ENCUESTA Intercensal del Inegi 2025 revela que la fecundidad cayó en el país a 1.2 hijos por mujer; la media de edad sube de 29 a 32 años en un lustro, de acuerdo con los datos

Somos 130.9 millones; avanza envejecimiento Foto: Cuartoscuro

México envejece al mismo tiempo que disminuye la fecundidad, aunque el país todavía suma habitantes. La población alcanzó los 130.9 millones de personas en 2025, casi 4.9 millones más que los registrados un lustro antes, y que representan un aumento cercano a 3.9 por ciento, esto de acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En paralelo, la media de edad avanzó de 29 a 32 años entre 2020 y 2025, mientras la Tasa Global de Fecundidad descendió de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en tan sólo un lustro. El cambio ya se refleja en la estructura por edades del país, con una menor presencia relativa de los grupos más jóvenes y un mayor peso de adultos y personas mayores.

La fotografía por edades mostró con mayor claridad ese cambio. La mitad de los habitantes tiene ahora 32 años o menos, tres más que al inicio del quinquenio, una diferencia que resume la velocidad con la que se ha desplazado el perfil demográfico en el país, con especial relevancia en ciertos estados industrializados.

  • El Dato: En 2025, del total de habitantes del país, 51.9 por ciento eran mujeres y 48.1, hombres. Las proporciones representan 67.7 y 62.7 millones de personas, respectivamente.

El cambio ocurre en un país cuyo crecimiento demográfico pierde velocidad. Entre 2020 y 2025, el número de habitantes en viviendas particulares aumentó con una tasa promedio anual de 0.7 por ciento, tres puntos decimales por debajo del uno por ciento registrado en los cinco años anteriores. Esta desaceleración acompañó el mismo cambio que muestran la menor fecundidad y la mayor edad media.

Las diferencias entre entidades muestran hasta qué punto ese proceso avanza a ritmos distintos en el país. Chiapas mantuvo la fecundidad más alta, con 1.8 hijos por mujer, mientras que la Ciudad de México registró 0.8. La primera tasa superó por más del doble a la de la capital y, aun así, por debajo de dos hijos por mujer.

CRECIMIENTO ANUAL ı Foto: Especial

Por encima del promedio nacional también quedaron Guerrero, con 1.6 hijos, así como Durango y Zacatecas, con 1.5 cada uno. En la parte baja aparecen Baja California, con 1.0, y Querétaro, con 1.1. El reporte precisó que las tasas corresponden a 2019 y 2024 debido a que el cálculo utilizó los nacimientos ocurridos durante el año previo a cada levantamiento.

Otra brecha aparece cuando el Inegi cruza maternidad y escolaridad mediante un indicador diferente. Las mujeres de 12 años y más sin estudios registraron un promedio de 4.9 hijos nacidos vivos, frente a 1.2 entre aquellas con educación media superior o superior. La diferencia coloca al primer grupo en un nivel cuatro veces mayor que el segundo.

México tampoco envejece por igual. Chiapas conserva la población más joven del país, pero en sólo cinco años su edad mediana pasó de 24 a 26 años. La Ciudad de México se estableció en el otro extremo, al obtener un promedio de 37 años.

Con una mediana nacional de 32 años, la capital quedó cinco años arriba de ese nivel y Chiapas seis por debajo. La separación entre ambas alcanza 11 años, una diferencia que muestra ritmos distintos en la composición demográfica del territorio.

Para entender qué implica ese proceso, los especialistas advierten que envejecer como país no significa solamente que sus habitantes alcancen edades mayores.

Isalia Nava Bolaños, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, explicó que la reducción de la mortalidad seguida por el descenso acelerado de la fecundidad modifica la pirámide demográfica.

Conforme disminuyen los nacimientos, aumenta el peso de la población en edades intermedias y avanzadas.

“Ahora tenemos un país con una mayor población en edad avanzada, lo que representa un reto porque tenemos menos tiempo para lograr el desarrollo social y económico para atenderlos”, señaló.

La demógrafa ubicó entre los efectos de esta transición las necesidades de atención médica, cuidados y pensiones, además de los cambios que enfrenta la población en edades laborales conforme avanza el proceso.

Silvia Elena Giorguli Saucedo, demógrafa y ex presidenta de El Colegio de México, ha pedido evitar lecturas alarmistas ante estas transformaciones. “Las dinámicas demográficas no son buenas ni malas, son datos para tomar decisiones”, sostuvo durante un encuentro del Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM. Para la especialista, la dimensión del cambio depende también de su relación con las políticas públicas, las formas de organización social y las decisiones personales.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte que esa transformación demográfica puede poner presión sobre las pensiones y los servicios de salud, además de modificar la disponibilidad de trabajadores y habilidades en el mercado laboral.

Una población con mayor peso de adultos mayores requiere revisar la atención sanitaria, los modelos de cuidados, la protección social y la organización del empleo. También modifica las necesidades de vivienda, transporte e infraestructura.

El organismo, sin embargo, evitó presentar el envejecimiento como una amenaza inevitable. Sostuvo que una mayor longevidad representa un avance del desarrollo y que sus efectos dependen de la capacidad de los países para anticipar el cambio. Entre las respuestas plantea reformas en pensiones y mercados laborales, así como condiciones que permitan a las personas mayores mantener una participación económica y social.


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