Uso de celulares en 94.5%

Internet llega ya a 3 de cada 4 viviendas

Encuesta Intercensal 2025 revela que 75.7% de las familias cuenta con el servicio; expertos dicen que la red permite informarse, participar en asuntos públicos y usar la tecnología

jóvenes pasan un promedio de 90 días ininterrumpidos al año frente al teléfono.
jóvenes pasan un promedio de 90 días ininterrumpidos al año frente al teléfono. Foto: Cuartoscuro

México aceleró su conexión a internet en apenas cinco años. La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que 75.7 por ciento de las viviendas ya cuenta con este servicio, frente al 53.9 por ciento registrado en 2020. El avance, de 21.8 puntos porcentuales, llevó la conectividad de poco más de la mitad de los hogares a prácticamente tres de cada cuatro, uno de los cambios más profundos en el equipamiento tecnológico del país durante el último lustro.

La expansión de internet avanza de la mano de los dispositivos celulares que ya rozan la universalidad. En 2025, 94.5 por ciento de las viviendas tenía al menos un teléfono celular, frente a 88.1 por ciento cinco años antes. Eso significa que el aparato está presente en casi 19 de cada 20 hogares, una cobertura que desvía el debate entre quién puede acceder a la tecnología a cómo, cuánto y dónde debe utilizarse, especialmente entre niñas, niños y adolescentes.

  • El Dato: Países como China, Irán, Rusia y Corea del Norte aplican las censuras al bloquear plataformas occidentales de uso masivo como WhatsApp, Instagram, Google y YouTube.

Ese nivel de penetración coincide con el reciente endurecimiento de las reglas de uso en las escuelas del país. El mismo día en que el Inegi difundió estos resultados, la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó el acuerdo que restringirá, a partir del 3 de noviembre, el uso de celulares y otros dispositivos personales durante toda la jornada escolar en nivel básico (primaria y secundaria).

Para Cimenna Chao Rebolledo, especialista de la Universidad Iberoamericana en procesos de aprendizaje, la respuesta no debe reducirse al número de horas frente a una pantalla. La académica sostiene que las herramientas digitales pueden ampliar capacidades cognitivas cuando existe un propósito pedagógico, pero advierte que el empleo excesivo y sin regulación afecta funciones como atención, concentración y autorregulación de la conducta.

“El entorno digital ya no es algo que usamos de manera esporádica; es un lugar donde se vive y donde se aprende”, señaló la especialista en educación.

JÓVENES pasan un promedio de 90 días ininterrumpidos al año frente al teléfono
JÓVENES pasan un promedio de 90 días ininterrumpidos al año frente al teléfono ı Foto: Especial

Detrás del explosivo salto tecnológico existe una transformación de casi un cuarto de siglo. En 2001, apenas 6.2 por ciento de los hogares mexicanos tenía conexión a internet. La proporción alcanzó 22.2 por ciento una década después, y alcanzó 39.2 en los siguientes cinco años. Aunque el Inegi modificó la metodología de sus mediciones y las series no son estrictamente homogéneas, la trayectoria permite dimensionar el cambio en las tecnologías de información y comunicación. Lo que al inicio del siglo estaba presente en seis de cada 100 viviendas, hoy alcanza a cerca de 76.

Con ese avance, el internet recortó de manera acelerada la distancia frente a tecnologías que durante décadas dominaron el hogar. En 2020, el televisor superaba a la conexión digital por 37.4 puntos porcentuales. Para 2025, esa brecha cayó a 13.8. Frente a la radio ocurrió una inversión todavía más clara. Hace cinco años sus dispositivos aventajaban a la red por 15.3 puntos; ahora quedan 21.3 por debajo.

Frente a la televisión de paga, la diferencia resulta todavía mayor. Mientras la conectividad alcanzó 75.7 por ciento de las viviendas, ese servicio descendió a 35.9 y la línea fija quedó en 31.8. Los datos no permiten atribuir el retroceso de una tecnología al crecimiento de otra, pero retratan un mapa doméstico profundamente distinto al de comienzos de esta última década.

Más allá de los aparatos, el crecimiento tiene una dimensión de derechos. Desde 2013, el artículo sexto de la Constitución establece que el Estado debe garantizar las tecnologías de información y comunicación, incluida la banda ancha e internet, obligación que permanece en el marco vigente.

Los investigadores Clara-Luz Álvarez y José María Soberanes Díez, especialistas en telecomunicaciones y derechos fundamentales, sostienen que este derecho posee un contenido esencial porque una barrera digital puede repercutir también sobre otras garantías. La expansión de la red abre mayores posibilidades para informarse, estudiar, expresarse, participar en asuntos públicos o utilizar servicios, aunque la cobertura por sí sola no resuelve diferencias de calidad, costo y habilidades entre usuarios.

Naciones Unidas también ha señalado que internet resulta esencial para ejercer libertades de expresión, educación, asociación y participación social.


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