México quedó entre los tres países de América Latina y el Caribe con mayor prevalencia de diabetes mellitus y registró, además, la tasa más alta de hospitalizaciones por ese padecimiento entre las siete naciones de la región, con información comparable.
El informe Panorama de la Salud en América Latina y el Caribe 2026 sitúa la proporción por encima de 16 por ciento y contabiliza 149 ingresos por cada 100 mil habitantes, frente a 64 en el promedio regional y 93 entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Además, durante 2024 la diabetes mellitus ocupó el segundo lugar entre las causas de muerte en México, sólo detrás de las enfermedades del corazón. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabilizó 112 mil 641 defunciones, de las cuales 56 mil 467 correspondieron a mujeres y 56 mil 170 a hombres.
- El Dato: El Informe sobre la Situación Financiera y los Riesgos del IMSS 2025-2026 confirman que la diabetes mellitus es la enfermedad más costosa para el erario en México.
El informe, difundido por la OCDE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), compara indicadores sanitarios de 33 países. Para el capítulo sobre diabetes utiliza información de 2024 y datos del Atlas de la Federación Internacional de Diabetes 2025, mientras las cifras de atención hospitalaria corresponden a ese año o al más reciente disponible.
A escala regional, la prevalencia alcanzó 11 por ciento durante 2024, contra ocho por ciento en la OCDE. República Dominicana, México y Guyana superaron 16 por ciento, mientras Bolivia, Ecuador y Honduras se ubicaron en cinco por ciento o menos. El documento calcula que más de 40 millones de adultos de 20 años en adelante viven con esta enfermedad en América Latina y el Caribe, cerca de la mitad sin diagnóstico.
La comparación sobre internamientos muestra una diferencia adicional. México alcanzó 149 por cada 100 mil habitantes, seguido de Chile, con 90; Argentina, 57; Costa Rica, 54; Colombia, 45; Perú, 26, y Ecuador, con cinco. En esa misma tabla, el territorio mexicano registró 36 hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca congestiva, frente a un promedio latinoamericano de 40.
Para los autores, los ingresos por afecciones crónicas sensibles a la atención ambulatoria permiten observar la efectividad, accesibilidad y continuidad del primer nivel médico para evitar complicaciones que terminan en un hospital.
La publicación pide cautela al comparar resultados, pues la disponibilidad de camas, las barreras para recibir servicios, las prácticas de codificación y la calidad de los registros también pueden modificar las tasas. De acuerdo con el capítulo dedicado a este padecimiento, las personas afectadas tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre ellas infarto y evento cerebrovascular, además de pérdida de visión, amputaciones y falla renal que puede requerir diálisis o trasplante.
El reporte plantea fortalecer la prevención y el manejo de enfermedades no transmisibles desde la atención primaria, junto con la detección de hipertensión y otros factores asociados.
Con el panorama mexicano, estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) refuerzan la dimensión que describe la comparación internacional.
Ana Basto Abreu y Tonatiuh Barrientos Gutiérrez, investigadores del INSP, estimaron que 17 por ciento de los adultos del país vive con diabetes, equivalente a más de 14 millones, mientras una de cada tres personas desconoce su condición: “Sólo una de cada tres personas con diabetes logra mantener niveles adecuados de glucosa en sangre”.
Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2021-2024 establecen que 73 por ciento de la población que ya conocía su diagnóstico recibió atención médica, nueve de cada diez contó con tratamiento farmacológico, pero únicamente 33 por ciento alcanzó control glucémico.
El estudio calculó una prevalencia nacional de diabetes tipo 2 de 17 por ciento, integrada por 11.6 por ciento de casos previamente identificados y 5.4 por ciento no detectados. La edad y el nivel educativo marcaron diferencias en la presencia de diabetes tipo 2.
El análisis de la Ensanut Continua 2021-2024 encontró una prevalencia de 4.6 por ciento entre adultos de 20 a 39 años, que escaló hasta 21 por ciento en las personas de la siguiente década. En mayores de 60 años, el indicador rebasa cuatro de cada 10 habitantes en México.
Por escolaridad, la proporción llegó a 30.9 por ciento entre personas sin estudios y descendió a 11.4 entre aquellas con licenciatura o un grado superior.
Investigadores del INSP también encontraron diferencias importantes entre regiones del país.
El Centro y Pacífico-Norte concentraron las mayores prevalencias, mientras que, en Ciudad de México, Pacífico-Centro y la Península, menos de tres de cada 10 pacientes diagnosticados mantuvieron la glucosa dentro de los niveles considerados adecuados.
Ese problema de control también aparece en otros análisis. Nidia Samara Rodríguez Rivera, profesora asociada del Laboratorio de Farmacología Bioquímica Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advirtió que, incluso con tratamiento, persisten dificultades para alcanzar las metas terapéuticas: “Más o menos 75 por ciento de los pacientes no alcanzan las metas de control en México”.
Otra advertencia del panorama regional apunta a que la prevalencia no explica por sí sola las diferencias en mortalidad. La OCDE, el BID y el BM señalan que el acceso oportuno al diagnóstico, el tratamiento y el control glucémico también intervienen en los resultados, junto con factores modificables como alimentación poco saludable, inactividad física, consumo de tabaco y alcohol. Para atender ambos componentes, el documento plantea reforzar el primer nivel de atención, los programas de prevención, el etiquetado nutricional y la detección de riesgos asociados.
Arrancan comparecencias por la glosa del 2.o Informe
