Agrava vulnerabilidad

Pobreza dificulta la recuperación tras un desastre

De acuerdo con el Cenapred, en 2024 fenómenos naturales dañaron 190 mil viviendas y dejaron 796 mil personas afectadas; población con más recursos puede recobrarse más rápido: BM

Afectaciones en Armería, Colima, por los efectos del huracán Simón, el domingo. Foto: Cuartoscuro

Los desastres provocaron daños en 190 mil 239 viviendas en México durante 2024, un impacto sobre el patrimonio familiar que resulta especialmente difícil de superar para los hogares de menores ingresos. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) documentó estas afectaciones, mientras estudios del Banco Mundial (BM) advierten que la pobreza reduce la capacidad de recuperación frente a fenómenos naturales.

Del total de inmuebles, 190 mil 125 sufrieron daños por fenómenos hidrometeorológicos, esto es, 99.9 por ciento. El informe también contabilizó 796 mil 398 personas afectadas por emergencias de distinta naturaleza, entre ellas ciclones tropicales, inundaciones y otros acontecimientos.

Guerrero, Veracruz y Nuevo León acumularon la mayor proporción de daños económicos por fenómenos naturales. El huracán John ocasionó pérdidas por seis mil 659 millones de pesos en territorio guerrerense y otros mil 55 millones en Oaxaca, mientras que el ciclón Nadine dejó afectaciones por dos mil 820 millones en Veracruz.

  • El Dato: La tormenta tropical Trudy generará lluvias de fuertes a muy fuertes en estados como Guerrero y Oaxaca.

La dimensión del problema habitacional supera las consecuencias inmediatas de estas emergencias. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) identificó 22.5 millones de viviendas con al menos una deficiencia estructural, situación que adquiere relevancia frente a la exposición del país a huracanes, lluvias intensas y otros peligros.

Entre los problemas más frecuentes destacan la humedad y las filtraciones de agua en cimientos, muros o techos, presentes en 16.8 millones de inmuebles. Otros 14.5 millones registraron grietas o cuarteaduras. Las categorías pueden coincidir en una misma construcción y no equivalen necesariamente a daños por fenómenos naturales.

Otro indicador de la vulnerabilidad habitacional aparece en la medición de pobreza multidimensional del Inegi. En 2024, un millón de personas vivía en casas con techos de materiales endebles, 1.5 millones en espacios con muros de características similares y 3.7 millones tenían pisos de tierra.

A estas condiciones se suma la desigualdad económica. Ese año, México registró 38.5 millones de personas en situación de pobreza, equivalentes al 29.6 por ciento de la población nacional. De ellas, siete millones enfrentaban pobreza extrema, de acuerdo con las estadísticas oficiales.

El BM documentó las diferencias en la recuperación de comunidades con distintos niveles de ingreso después de los huracanes Wilma y Stan, que afectaron México en 2005. Aunque el primero ocasionó pérdidas económicas mayores en las zonas turísticas de la península de Yucatán, sus habitantes contaban con más recursos y seguros para enfrentar las consecuencias.

Por el contrario, Stan devastó comunidades rurales e indígenas de Chiapas con menores posibilidades económicas. El BM identificó que las poblaciones de mayor poder adquisitivo pueden recuperarse más rápido, incluso, después de fenómenos de mayor intensidad, debido a su capacidad para afrontar los costos de reconstrucción.

El balance del Cenapred no precisa qué proporción de las 190 mil viviendas corresponde a familias pobres, ni permite establecer cuántas recibieron recursos para rehabilitar sus hogares.