A más de dos meses del inicio de la liberación de moscas estériles, una de las principales estrategias del Gobierno de México, en coordinación con Estados Unidos, para combatir la plaga del gusano barrenador, los casos en animales aumentaron alrededor de 10 por ciento respecto a los dos meses previos a la implementación de esta medida.
De acuerdo con un monitoreo realizado por La Razón a los registros del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), durante los dos meses anteriores al inicio de la dispersión de moscas, el 27 de julio, se reportaron ocho mil 635 nuevos casos en animales. En los dos meses posteriores, la cifra ascendió a nueve mil 499, es decir, 864 reportes más.
Con corte al 14 de octubre, y a poco de cumplirse dos años de la llegada de la plaga al país, el número acumulado de casos alcanzó 47 mil 892. Esta cifra equivale a una sexta parte de los 286 mil 750 registrados durante la infestación que México enfrentó entre 1972 y 1990.

• Saúl Monreal, a Fresnillo
- El Dato: México, Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá fortalecen las capacidades de vigilancia, control, capacitación y conocimientos contra la plaga.
Javier García Manrique, exdirector de la Comisión México Americana para la Erradicación del Gusano Barrenador del Ganado (Comexa) durante el brote anterior, consideró que todavía es temprano para evaluar la estrategia actual, pues una valoración más precisa podrá realizarse después de seis meses.
Sin embargo, sostuvo que las cifras muestran que la infestación no está controlada y que los resultados son limitados, pese a la experiencia que México adquirió en el pasado para enfrentar este problema sanitario.
“Viéndolo desde fuera, es que los resultados no existen. Lo que vemos es muy pobre. Esos no son resultados. Definitivamente, eso no es ningún indicativo de que haya un control de la parasitosis”, opinó el expeto.
El especialista consideró que la situación refleja un exceso de confianza, tanto en México como en otros países de la región, además de una disminución en la vigilancia epidemiológica.
Atribuyó parte de esta situación a que otros problemas, como la pandemia de Covid-19, absorbieron los esfuerzos gubernamentales y restaron prioridad a las plagas que afectan a los animales y a la actividad ganadera.
“Hubo un exceso de confianza de pensar que no iba a volver, pero en un territorio o países ya liberados de la plaga, era un compromiso de cada país. Por supuesto, en México y todos los países centroamericanos había un compromiso internacional, regional, de mantener vigilancia epidemiológica en campo para que no pasara lo que ya pasó…
“Habiendo una pandemia en humanos tan grave como fue el Covid, dedicarle tiempo solamente a plagas de animales y de la ganadería, pues se entiende que no era prioridad”, dijo.
García Manrique también alertó sobre el número de casos registrados en humanos, que, según señaló, supera ampliamente los reportados durante la infestación anterior. Afirmó que en aquel periodo no se habría llegado siquiera a un centenar de casos, pese a que se mantuvo una vigilancia estricta en coordinación con las autoridades sanitarias.
“Durante los 19 años que duró el programa en el pasado, si los casos en personas rebasaron los 100, tal vez esté exagerando”, sostuvo.
De acuerdo con un manual de identificación del gusano barrenador elaborado por la sección mexicana de la Comexa, entre 1969 y 1990 se documentaron 41 casos en humanos. En contraste, la Dirección General de Epidemiología reportó 874 casos entre 2025 y la semana epidemiológica 39 de 2026, es decir, 21 veces más que durante el episodio anterior.
Otro indicador de la dimensión del problema es la proporción de animales de compañía afectados. Aunque el ganado bovino concentra más de la mitad de los casos, los perros ocupan el segundo lugar, con 12 mil 264 reportes, equivalentes a 25.6 por ciento del total.
Para García Manrique, esta cifra refleja deficiencias en la difusión de información preventiva entre la población. Señaló que, durante la infestación anterior, los perros representaron una proporción mucho menor de los animales afectados, debido a que la información sobre las medidas de prevención se difundió de acuerdo con las necesidades de cada etapa del programa.
“Es un indicativo de que la difusión no ha sido de la calidad o del conocimiento que se tiene que hacer, valga la redundancia, del conocimiento a la población en cuanto a lo que deben manejar. No, no eran tantos; la especie canina, proporcionalmente, no fueron tantos en la primera infestación, porque la divulgación sobre el programa se manejó acorde con la etapa que se estaba viviendo”, comentó.
Sin minimizar los esfuerzos realizados por México y Estados Unidos, el exdirector de Comexa sostuvo que la estrategia para erradicar la plaga debe combinar las acciones epidemiológicas con una mayor vigilancia en el traslado de animales. También consideró necesario impedir las movilizaciones ilícitas y garantizar que se cumplan los protocolos de inspección y sanidad.
Como ejemplo, planteó reforzar los controles sobre el ganado procedente de Guatemala y de otras zonas del sureste mexicano, incluso mediante la intervención de autoridades de seguridad, para evitar el traslado de animales sin comprobar que están libres de la infestación.
“Por ejemplo, la movilización de animales de Guatemala a México, si no se detiene con mano dura —con mano dura me refiero a intervención de autoridades, como es el Ejército— para cortar de fondo la movilización y no soltar esos lotes de animales movilizados que vienen del sureste, hasta que no se tenga la seguridad de que van libres (de infestación)”, subrayó el exdirector.
Avance
Casos activos en el país con corte al 15 de octubre.
- Bovino: 984
- Canino: 660
- Equino: 139
- Suino: 93
- Ovino: 68
- Caprino: 61
- Felino: 16
- Fauna silvestre bajo cuidado profesional: 2
- Fauna silvestre
- en vida libre: 1
- Leporido: 1
Total: 2,025

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