Cientos de ciudadanos arroparon a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano hasta el último momento de su homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes. El hombre, que llenó por primera vez el Zócalo durante la campaña presidencial de 1988, volvió a reunir a sus simpatizantes en el corazón de la Ciudad de México para un último adiós.
Desde temprano, personas de distintas generaciones hicieron fila para despedir al fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Unas vestían de negro y llevaban flores blancas; otras, playeras del sol azteca y propaganda de sus tres campañas presidenciales.
- El Dato: Cuauhtémoc Cárdenas nació el 1 de mayo de 1934 en la residencia oficial de Los Pinos, debido a que su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, asumió la presidencia.
El cortejo llegó a Bellas Artes alrededor de las 13:30 horas desde el Panteón Francés de Legaria, donde la familia lo veló desde el jueves. Los aplausos acompañaron el ingreso del féretro al vestíbulo. Una alfombra roja marcaba el camino hacia el rostro del ingeniero en gran formato, en medio de coronas que simbolizan la eternidad y el ciclo de la vida del líder de la izquierda mexicana. Enormes alcatraces blancos rodeaban el sitio.

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Sobre el ataúd descansaron dos banderas mexicanas. Una cubrió sus restos durante el traslado; la segunda la colocaron sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel cuando ocupó su lugar. En uno de los lábaros, el escudo nacional lucía un bordado de oro. Los tres hermanos encabezaron la primera guardia de honor.
Uchátse urásma pireti (Me voy para mi tierra...) La música michoacana resonó en el máximo recinto cultural. El grupo musical Los Erandi interpretaron Arriba Pichándaro y Juan Colorado. También participaron el Cuarteto Saloma y Los Carácuaros de Serafín Ibarra, con piezas que acompañaron los primeros momentos del homenaje al exgobernador de Michoacán y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Imanol Ordorika habló por la familia. El académico, antiguo dirigente del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), recordó la lucha de los jóvenes frente al partido oficial. “Cuauhtémoc Cárdenas tuvo la convicción de proteger a los perseguidos y no mirar a otro lado”, expresó al evocar el respaldo que recibieron los movimientos de los años ochenta.

Al despedir a su amigo y aliado, Ordorika recuperó al hombre detrás de los cargos públicos. Lo describió como alguien de coherencia y entereza, cercano a su familia pese a su carácter serio. Sobre su vida familiar, añadió que “apreciaba la compañía de los suyos y esa alegría serena era parte de su fuerza”.
También recordó que para el ingeniero la democracia exigía una sociedad dispuesta a reclamar sus derechos, sin esperar concesiones del poder.
Ka pauani ka pauani (y día tras día)...
Guadalupe Dimas comenzó su despedida en purépecha. Después habló en español ante los familiares y asistentes. En representación de los pueblos originarios de Michoacán, llevó al homenaje el recuerdo de las comunidades indígenas y de su relación con la familia Cárdenas.
Para Dimas, la muerte del ingeniero representó un dolor muy grande. “Los Cárdenas siempre estuvieron a lado de los indígenas”, sostuvo.
La representante recordó que el vínculo con esos pueblos trascendió generaciones y aseguró que conservarían su memoria en el corazón.

Su intervención llevó la despedida del Palacio de Bellas Artes hasta el paisaje de Michoacán. El lago de Pátzcuaro apareció en sus palabras como parte del recuerdo que las comunidades guardarían del político que gobernó el estado entre 1980 y 1986. La representante indígena cerró esa evocación con una frase que dirigió al féretro: “El lago te va a reflejar para que sigas presente”.
K’arhanchintasïnka (Suspiro yo)... La Presidenta Claudia Sheinbaum montó guardia de honor junto a los tres hijos de Cuauhtémoc Cárdenas y fue la última oradora del homenaje. La despedida también reunió a figuras de distintas generaciones políticas, entre ellas: Clara Brugada Molina, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Margarita González Saravia, gobernadora de Morelos; el senador Gerardo Fernández Noroña y Javier González Garza, antiguo compañero de militancia.
Entre los integrantes del gabinete federal acudieron Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura; Alicia Bárcena Ibarra, titular de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Rosaura Ruiz Gutiérrez, responsable de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, y Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público.
También asistieron Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la Presidencia; César Yáñez Centeno Cabrera; Uuc-kib Espadas Ancona, consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), y Chen Daojiang, embajador de China en México, quienes acudieron a despedir al ingeniero y a expresar sus condolencias a la familia.
El homenaje incluyó un minuto de silencio y la interpretación del Himno Nacional mexicano. Los relevos continuaron frente al ataúd, mientras los deudos recibían las condolencias de antiguos compañeros, representantes políticos y ciudadanos que pudieron acercarse para despedirse.
Ttsïtsïki urápiti kanásani (flor de canela blanca)... Hacia el cierre, Los Erandi interpretaron y cantaron Flor de Canela.
El purépecha volvió a escucharse en el vestíbulo, ahora a través de una pirekua tradicional cuyas palabras hablan del recuerdo y la ausencia.
Cuando salió el coche fúnebre, los gritos y aplausos volvieron a llenar las inmediaciones de Bellas Artes. “¡Cuauhtémoc vive, la lucha sigue!”, coreó la multitud. En la letra que acababan de cantar quedó como eco, “nókeni jurak’uakia” (nunca te olvidaré).

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