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El munícipe hidalguense, en entrevista con La Razón. Foto, José Gerardo Mejía, La Razón

En Tlahuelilpan, Hidalgo

El alcalde de Tlahuelilpan, Hidalgo, Juan Pedro Cruz Frías, rechazó que éste sea un municipio huachicolero, aunque admitió que en los últimos tres años, luego del “efecto cucaracha” en el municipio de Tula, el crimen organizado se asentó en sus calles, ante la falta de oportunidades de empleo

En entrevista con La Razón, el edil recordó que al día siguiente de la tragedia, que él siguió en redes sociales y luego por televisión, pidió al titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo, que no lo dejaran solo. Sin embargo, señaló que a lo largo de 12 meses ha sido a través de terceros que se ha enterado de los apoyos que han enviado los gobiernos federal y estatal.

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De acuerdo a su cédula del Conalep expedida en 1994, Cruz Frías, expetista y ahora morenista, es profesional técnico mecánico electricista, aunque todos le dicen ingeniero. Ha perdido clientela en su negocio, pero después de septiembre de este año, cuando termine su encargo, y en sí su primer cargo público, asegura: “voy a reactivarlo, para regresar a donde nunca jamás debí de haber salido”.

¿Es Tlahuelilpan un pueblo huachicolero? No, es gente que ni siquiera es del municipio. La situación se complicó cuando se metió fuerte la autoridad en Santa Ana, Tula, comunidad en la que ni los soldados podían entrar porque la gente estaba bien organizada; el Gobierno federal los desmanteló, pero surgió el efecto cucaracha, se fueron a Tezontepec y nos alcanzaron a nosotros; básicamente eso coincidió con el inicio de mi gestión en 2017. Ellos compraron predios a los que pusieron bardas para usarlas como bodegas y contrataron personas, desde halcones hasta escoltas, pero no son de aquí.

A usted también lo señalaron de eso… A algunos los involucran, pero no, sólo fuimos víctimas de las circunstancias. La delincuencia se vino establecer a mi municipio; la falta de oportunidades fue lo que orilló a muchos a operar con ellos; y en mi caso, yo no entiendo por qué me acusaron de eso, me considero un político tradicional, con principios muy arraigados que me permiten servir en el municipio; eso es muy diferente a no quedarme callado o con la cabeza gacha, que diga las cosas como son, es muy diferente.

“Sólo fuimos víctimas de las circunstancias. La delincuencia se vino a establecer a mi municipio. La falta de oportunidades fue lo que orilló a muchos a operar con ellos; en mi caso, yo no entiendo por qué me acusaron”

¿Dónde estaba usted cuándo ocurrió la explosión? Ese día me tocó ir a la Ciudad de México; me acuerdo porque me puse un saquito por aquello de la presentación; andaba con mi secretario particular y fuimos a comer. Horas después, mi director me mandó un video del pinchazo y veo que se dio al lado de la casa de materiales Mota, por lo que le digo “es en el municipio de Tlaxcoapan, que está pegado a nosotros”, porque ellos pagan el predial en Tlaxcoapan. El director me decía “la gente nos agrede”, pero le dije “a mí no me importa, porque si usted puede impedir el paso a tres o cuatro personas, va a ayudar mucho, pero el mando lo traen los soldados”. Yo por eso me quedé, entre comillas, con que ellos iban a asumir todo el problema del operativo.

Sí, pero, ¿qué hizo cuándo se dio la explosión? El tema de la contingencia lo seguimos a través de redes sociales, ya estaba allá Protección Civil; cuando regresamos le pedí a un amigo que me instalara una televisión en mi negocio y estuvimos viendo los sucesos en el cuarto de la azotea. Me llamó el director casi llorando para decirme que la toma ya había explotado, que mucha gente necesitaba atención; fue cuando me levanté y desde allí volteé hacia esa zona y se veía una llamarada que comenzó a crecer en medio de una gran nube negra. Fue cuando pedí apoyo a los alcaldes vecinos, como Tetepango, Atitatalaquia y Atotonilco.

Familiares de las víctimas comentaron que usted no los ha apoyado. Luego de la contingencia montamos una carpa, en la que llegamos a atender a unas 400 personas diariamente con desayuno, comida y cena durante varios días, y ese gasto lo asumió el municipio, además de gestiones para el papeleo, como fue el caso de una persona que murió quemada como si estuviera sentada, por lo que se apoyó para que se hiciera otro ataúd, ya que el Gobierno federal entregó 15 mil pesos para los gastos funerarios, parejo a todos. Todas las peticiones se atendieron; aquí tuve a la gente gritándome de todo, porque el presidente municipal es la autoridad más cercana que tiene.

“Me llamó el director casi llorando para decirme que la toma había explotado, que mucha gente necesitaba atención; cuando vi hacia allá se veía una llamarada que crecía en medio de una gran nube negra”

Hay una versión de que ofreció al Presidente resolver sólo la contingencia…  Seguramente se malentendió lo que dije, porque al día siguiente de la explosión fui convocado a una reunión en Palacio Nacional y allí, el Presidente Andrés Manuel López Obrador me dijo textualmente: “tú caminas tu municipio, lo conoces como la palma de tu mano, qué necesitas”; y lo prioritario en ese momento era el panteón, de lo demás comisionó al director de Pemex, Octavio Romero, pero no me ofrecí a resolver todo el problema. De hecho, con quien más platiqué fue con Alfonso Durazo (titular de la SSPC), a quien le pedí que no me dejaran solo, y él me contestó: ni me lo pidas presidente, eso es responsabilidad de nosotros.

Aunque después ya no lo volvieron a hablar con usted. Lamentablemente no. Extraoficialmente, por las pláticas con alguno de los Servidores de la Nación, me comentan que Tlahuelilpan ha sido el más beneficiado con créditos a la palabra, porque se han entregado 400 créditos de seis mil pesos cada uno; estamos hablando de 2.4 millones de pesos, además de recursos a programas productivos por 1.2 millones de pesos, pero habría que checar con ellos. Queremos que el Presidente venga a un acto en memoria de las víctimas el próximo sábado, cuando se cumpla un año, pero no he podido hablar con él, por lo que le dejé una carta en su oficina, el pasado 9 de enero; espero que venga.