Virus aún podría ingresar al cuerpo: personal médico

Ya se vacunaron, pero no dejarán cubrebocas

Una enfermera y una doctora que están en primera línea de combate al Covid cuentan su experiencia; imunización les da más seguridad para realizar su trabajo con sus pacientes

COVID-19
En el Hospital Juárez, que se ha convertido en un campo de batalla contra el coronavirus SARS-CoV-2, médicos, enfermeras y todo el personal son héroes que día a día luchan contra la pandemia.Foto: Daniel Aguilar, La Razón
Por:
  • Jorge Butrón

Jessica Chávez, de 29 años, fue una de las primeras enfermeras que fue vacunada contra el Covid-19 en México, pero a pesar de que comenzó su proceso de inmunización seguirá usando el cubrebocas, por varios meses más. por recomendación de los médicos.

La primera dosis de Jessica fue el 24 de diciembre, en el Hospital General de México, y la segunda la tiene programada el 14 de enero. A pesar de ya tener parte de la inmunización, seguirá utilizando mascarilla ya que el virus aún puede ingresar a su sistema inmune, pero ya sin efectos al generar resistencia al virus.

“El cubrebocas seguirá siendo indispensable, ya que no nos va impedir que nos dé el virus, pero lo que hace es que nos dé una reacción menor o que pase inadvertido, pues el cubrebocas es el método de prevención para que no nos dé, y la vacuna para reforzar el sistema inmunológico y atacarlo en su momento”, aseveró.

Enfermera de la Clínica del ISSSTE de Marina Nacional, explicó a La Razón que los requisitos que le solicitaron para ser parte del personal a vacunar fueron principalmente la función que desarrollan dentro de la institución y no estar enferma, ya que cualquier padecimiento previo puede tener algún tipo de riesgo.

El cubrebocas seguirá siendo indispensable, ya que no nos va impedir que nos dé el virus, pero lo que hace es que nos dé una reacción menor o que pase inadvertido

Jessica Chávez, Enfermera

“Como nosotros somos vacunadores, nos piden no haber presentado fiebre en los últimos tres días, no estar enfermo de nada, puesto que el sistema inmune en las personas que tienen laguna enfermedad descontrolada es de riesgo. Nos ponen dos dosis, una ahorita y la segunda en enero. Nosotros vamos a estar apoyando en la aplicación de las vacunas, por eso nos escogieron”, dijo.

Jessica refirió que únicamente le solicitaron su credencial de elector y una identificación de su institución para recibir la vacuna. Y a pesar de que no tiene algún efecto secundario hasta el momento, pues dijo sentirse en excelentes condiciones y más segura de andar por la calle y acercarse a las personas, por dos días tuvo un fuerte dolor en el brazo: “te queda doliendo como si hicieras mucho ejercicio, eso fue por dos días, pero ya después se quitó y sólo seguir las recomendaciones de los médicos”.

Gráfico

Las recomendaciones médicas incluyen no consumir alcohol en las siguientes 48 hora a la aplicación, no fumar, no sobar, rascar o tocar la zona, ni poner algún tipo de fomento; en caso de fiebre, bañarse con agua tibia, pero “si llegáramos a presentar alguna reacción, como dolor de cabeza o dificultad respiratoria, es necesario acudir a urgencias”.

Claudia Pérez, de 36 años, médico de terapia intensiva en la clínica 72 del IMSS y del ISSSTE en Tlalnepantla y Tultitlán, dijo que más que estar nerviosa por la vacunación, estuvo emocionada y ansiosa por recibir la dosis, ya que consideró que fue un regalo de Navidad, pues ha sido de los pocos galenos que está en “la línea de fuego” y no se ha infectado, lo que la hizo candidata idónea para la vacunación.

“Recibir la vacuna fue un honor, ya que estábamos ansiosos de tenerla. Tengo 36 años y trabajo en el ISSSTE y en el IMSS, pero me eligen porque estoy en terapia intensiva y estoy en las camas con ventilador cuidando a los pacientes. El regalazo de Navidad valió mucho la pena; estoy muy tranquila y segura de hacer mi trabajo sin temor o miedo de morir”, explicó.