Festeja comunidad mexicana en Chicago a sus muertos

Notimex

Chicago.-La comunidad mexicana asentada en Chicago festeja desde este viernes y hasta el próximo lunes el "Día de Muertos" con decenas de actividades colectivas desde exposiciones artística, festivales escolares, una carrera deportiva, lectura de "calaveras", así como ofrendas públicas y privadas.

El Museo Nacional de Arte Mexicano, ubicado en el vecindario Pilsen, presenta la exposición "Camino a casa: Day of Dead", compuesta por 25 altares, el principal de ellos dedicado a Arturo Velázquez, reconocido como el patriarca de la comunidad, quien murió este año; y otros a los muertos en accidentes ciclistas, en la frontera con Estados Unidos, y hasta al Dream Act, por ejemplo.

La muestra que se realiza anualmente atrae a un promedio de 80 mil personas y reúne las obras de otros museos, así como de escuelas y artistas locales que con su creatividad eligen distintos temas para formar las ofrendas. En esta ocasión resalta el altar que la escritora Sandra Cisneros, originaria de Pilsen, colocó en honor de su madre con sus objetos más apreciados.

Y como cada año, la familia Mondragón, originaria de Toluca, Estado de México, ofrece calaveritas de azúcar de diferentes tamaños, elaboradas a la vista del público, con precios que van de los 45 centavos a los 22.50 dólares, más impuesto. La exposición concluye hasta el 13 de diciembre.

También en Pilsen se lleva a cabo por tercer año la "Carrera de los Muertos", una competencia de cinco kilómetros que reúne a más de dos mil corredores por un precio individual de participación de 30 dólares, y que tiene como premio un trofeo en forma de calavera.

El grupo United Neighborhood Organization (UNO), responsable de la red de escuelas Charter, coordina esta carrera alrededor de los vecindarios Pilsen y University Village, y en la cual algunos competidores portan disfraces de muertos. En 2008 ganó la competencia Emisael Favela, un corredor profesional local, que en esta ocasión volverá a competir.

Los mexicanos de Pilsen también participarán este fin de semana en el tradicional Desfile de Muertos, organizado por el grupo Pro Arte desde 1979; mientras que algunas galerías del vecindario abren muestras colectivas relacionadas con el festejo y los comercios adornan sus vitrinas.

La Confederación de Federaciones Mexicanas, con la colaboración de todos los clubes de oriundos, levantó una enorme ofrenda educativa en el Museo de los Niños, ubicado dentro del centro turístico Navy Pier; mientras que las escuelas públicas, con una población estudiantil mayoritariamente mexicana, instalaron sus ofrendas y realizan festivales.

La Casa Guanajuato organizó una "Lectura de Calaveritas" alusivas a los políticos locales, el presidente Obama y diversas personalidades del espectáculo hispano; en tanto, la Casa Michoacán un evento múltiple, con exhibición de altares, música, la proyección del documental "Tradiciones mexicanas Día de muertos", de Oscar González, y la obra teatral "Ríete de la Muerte".

También como cada año una funeraria del vecindario La Villita instaló una ofrenda en la que participan vecinos del lugar llevando la foto de sus difuntos, así como fruta, alimentos y adornos, con una misa bilingüe en sus instalaciones en memoria de todos los difuntos del vecindario.

En tanto, el sacerdote activista José Landaverde, de la iglesia Misión Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en La Villita, tiene previsto realizar una misa procesión el próximo 2 de noviembre dedicada a los inmigrantes muertos en la frontera.

Y en las casas de los residentes de estos barrios la tradición de colocar una ofrenda a sus propios difuntos continúa, respetando fielmente lo aprendido en sus comunidades de origen de orar por los muertos pequeños el día 1 de noviembre y por los adultos el 2 de noviembre.

Pero antes de estas fechas de oración por los que se fueron, combinada con el disfrute que hacen los vivos de la comida tradicional y los festejos previstos, la comunidad mexicana se suma a la tradición del Hallowen, cuando niños y adultos salen a las calles a pedir dulces.

"Estamos en Estados Unidos y en las escuelas lo aprenden, además los niños se divierten y es la única ocasión que conviven en las calles. Ah, pero eso sí, después del dulce o truco se meten a cenar tamales y atole", comentó al respecto Sandra Pando, madre de tres pequeños de 2, 5 y 8 años.

vms

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