Cierra 20% de comercios por ley de renta y falta de dólares

Fotos Tomadas de Twitter

El anaquel en el que debería haber “ropa de moda” de mujer, como lo anuncia el letrero de la entrada del negocio en la plaza Sambil, está casi vació. Sólo hay tres blusas amarillas y algunas blancas. El lugar donde debían exhibirse los jeans es similar... Aunque parece que todo se agotó por algún tipo de oferta, la realidad es que no hay mercancía para vender.

“Antes tenía a tres chamos (jóvenes) trabajando aquí, pero ya no nos llega casi mercancía, no tenemos ventas y no podemos pagarles. Por eso se tuvieron que ir”, explica a La Razón Yoli Faguara propietaria de la tienda Olix en el centro comercial Sambil, de Caracas.

Al caminar por los pasillos de la plaza es común ver tiendas en condiciones similares. Por ejemplo, en el segundo de los tres niveles está el local de ropa de la marca española Zara, pero ya está cerrado. En el establecimiento de Bershka sólo se encuentran algunas blusas.

“No nos ha llegado mercancía desde hace como cuatro meses. Ya sólo tenemos lo que nos queda en la bodega, que es nada. ¡Mira nomás!”, dice, enfadada, la encargada, sólo acompañada de una joven trabajadora.

En otra tienda de tenis apenas se ven en los anaqueles algunos modelos de zapatos deportivos, pero la mayoría de los mostradores están vacios. La crisis económica que se vive en Venezuela ha provocado poco a poco que las tiendas se queden sin mercancía, y por ende sin ventas.

Esto se ha traducido en la reducción de horarios laborales para sus empleados, más de dos cierres de la tienda a la semana y descuentos en los salarios o hasta el despido definitivo. El director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas, Víctor Maldonado, hace un análisis de los que sucede. En su opinión los centros comerciales son una “vitrina” que muestra la salud económica del país por la diversidad de empresas y opciones que ofrecen a la gente.

El férreo control de divisas establecido por el gobierno es un factor fundamental en la crisis del sector comercial. De acuerdo con datos del gobierno el Sistema Complementario de Administración de Divisas (SICAD), bajo su modalidad de subasta semanal, adjudicó la última semana de marzo 215.1 millones de dólares a las empresas del sector químico, textil y del calzado. Las empresas de ropa beneficiadas fueron 457, con 82.4 millones, mientras que en la rama de calzado obtuvieron fondos 150, 83 millones otorgados.

Pero para que esto ocurra deben pasar meses, en los cuales las empresas esperan la convocatoria de los organismos encargados de cambiar las divisas.

“Hoy son el reflejo de una crisis económica. Por un lado, la inflación limita la demanda de clientes, y por el otro, la escasez limita la oferta de bienes y servicios”, expresa.

En su opinión, si la crisis económica sigue así, en un cuando menos un mes, tendrán que cerrar alrededor de cinco mil locales en seis centros comerciales.

“Eso se traduce en la pérdida de más de 10 mil empleos directos. La cifra se duplica en trabajadores indirectos, distribuidores, vendedores y choferes”, advierte.

En Caracas existen al menos cinco centros comerciales reconocidos. El Sambil, ubicado en la zona de Chacao; Millenium Mall, en Los Dos Caminos; Galerías Plaza, en Candelaria; Tolón en Las Mercedes, y Metrocenter en Capitolio.

Restaurantes, tiendas de ropa de marcas de prestigio o artículos electrónicos comercializaban en ellos. Pero ahora en cada uno se pueden encontrar de cinco a 10 locales cerrados diariamente.

“Muchos comerciantes ahora trabajan aunque no generan ganancias, lo hacen para mínimo recuperar su inversión. Pero en ocasiones ni eso alcanzan”, revela Maldonado

Las medidas aplicadas han causado descontento entre usuarios y consumidores en esos establecimientos. La encuestadora Datanálisis reveló que 65 por ciento de la población siente que las medidas aplicadas por el gobierno sobre los comercios son negativas. Además, 58 por ciento cree que los horarios están recortados y van a reducirse, lo cual afecta la calidad de vida directa, según 66 por ciento de los consultados.

LES PERMITEN CERRAR. Antes de la crisis que vive este país sudamericano, las plazas comerciales tenían prohibido a sus locatarios cerrar sus locales entre semana.

“Por disposición era obligatorio abrir de lunes a lunes, pero ahora nos dejan no abrir uno o hasta dos días a la semana lo que nos genera gastos sin tener ningún ingreso”, cuenta Lucía Reza, encargada de una tienda de relojes del Centro Comercial Líder de la California, uno de los primeros en abrir sus puertas hace más de 20 años en la capital venezolana.

“El gobierno promueve leyes que nos dejan sin dinero y con desempleo. No liberan las divisas para las importaciones y ya no llega mercancía. Además nadie tiene la intención de invertir aquí”, reprocha por otro lado Antolín Macedo.

Este hombre, propietario de una tienda de tenis, cuenta que antes cada dos o tres meses renovaba toda su mercancía. Pero desde el año pasado poco a poco dejó de tener oportunidad de hacerlo, y actualmente lleva medio año sin recibir nuevos productos.

Es por eso que al andar por los pasillos de las tiendas no es extraño encontrar las cortinas abajo, las luces apagadas y los letreros que anuncian que el lugar está cerrado.

La regulación sobre el arrendamiento en los centros comerciales y la aplicación de la Ley de Precios Justos afectaron el funcionamientos de estos recintos, no sólo limitando la oferta de productos sino también en los servicios que ofrecen al consumidor. Según datos de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales (Cavececo) tras las fiscalizaciones que ordenó el gobierno entre noviembre y diciembre, cerraron entre 10 y 20 por ciento de los comercios.

CRISIS EN LA CALLE. Los negocios de venta de ropa y de otros objetos de marcas de prestigio no son los únicos que han cerrado poco a poco tras la crisis que ha vivido Venezuela.

En los alrededores de Plaza Venezuela, uno de los puntos que han ubicado para hacer sus mítines los opositores, los negocios han comenzado a bajar sus cortinas con más frecuencia.

A una cuadra está un negocio de arepas, lo más común para comer aquí. El local se llama “Arepas 24 horas”, y hasta antes de que iniciaran las manifestaciones el pasado 12 de febrero, nunca cerraba.

Ahora debe hacerlo cuando menos dos veces a la semana por miedo a que algo le pase cuando la Guardia Nacional Bolivariana trata de evitar las manifestaciones de los opositores a Maduro.

“No abrimos porque aquí se hace una batalla campal entre la guardia y los manifestantes y todo nos afecta, los gases y las bombas eso es una cosa terrible”, dice Luis Mine, el encargado del lugar.

Un negocio que vende pollo a las brasas, otro de ensaladas y pizzas y otra frutería pasan por la misma situación.

El sábado pasado, por ejemplo, tuvieron que parar las labores todo el día, pues pelotones de la GNB fueron desplegados en al menos cuatro puntos alrededor de Plaza Venezuela, para evitar que grupos de manifestantes llegaran hasta allí.

Ese día, los enfrentamientos entre las autoridades y quienes se quejan de ellas duraron al menos cuatro horas.

Bombas de gas lacrimógeno fueron lanzadas por los uniformados armados con escudos y cascos. Otros más usaron sus toletes para someter a los jóvenes que les hicieron frente.

Por las calles en las que están ubicados estos negocios sólo se escuchaba el estallar de los lanza granadas de gas. El estallido provocaba que la gente corriera, para buscar un lugar para refugiarse.

Las tanquetas con chorros de agua llegaron hasta estos puntos para dispersar a quienes intentaron de diferentes formas acercarse a la plaza. Al final del día no lo lograron. Las autoridades contuvieron la congregación y la manifestación se canceló.

“Usted cree que con todo eso vamos a poder abrir. ¡Nos vamos a la ruina, a la ruina me oyó!”, contaba ayer Urbano de Lucia. Y explicaba: “tuve que despedir a un par de chamos porque ya esto no está dejando, nos afecta a todos las marchas y yo no podía seguir manteniendo las cosas con esta vaina”.

Liberan a periodista secuestrada tras 8 días

“Gracias por llevar esto a un feliz término. Y quiero agradecer a las autoridades, porque entre las cosas que me decían era que Venezuela entera estaba movida por el caso”, dijo la periodista venezolana Nairobi Pinto.

Después de ocho días secuestrada, la jefa de Corresponsalías de la cadena Globovisión fue liberada encontrada “sana y salva” en el estado de Miranda.

Se informo que la periodista se realizó un examen médico que reveló que se encuentra bien. La televisora dijo que fue rescatada en Cúa, por personal de Protección Civil de Udaneta.

La periodista fue secuestrada el pasado 6 de abril cuando llegaba a su casa por sujetos encapuchados y armados. La inseguridad es desde hace años una de las mayores preocupaciones para los venezolanos. Si bien el gobierno del presidente Maduro asegura que ha reducido los homicidios, organizaciones de derechos humanos aseguran que los crímenes siguen en aumento. Un reciente informe de la ONU, coloca a Venezuela como la segunda nación más violenta del mundo.

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