El gobierno de Trump comenzó a recolectar muestras de ADN de cientos de miles de inmigrantes bajo custodia federal, para ingresar su nombre a la base de datos criminal nacional. La orden supone una inmensa expansión del uso de la tecnología para hacer cumplir su política antiinmigrante.
Funcionarios de Seguridad Nacional informaron ayer que el Departamento de Justicia desarrollaba una regulación que otorga a los oficiales de inmigración la autoridad para recolectar la información genética de inmigrantes en los centros de detención, que actualmente retienen a más de 40 mil personas.
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La medida canalizaría miles de nuevos registros al FBI, cuya extensa base de datos de ADN se ha limitado a marcadores genéticos de personas arrestadas , acusadas o condenadas por delitos graves.
Durante mucho tiempo el gobierno ha pedido el ADN de inmigrantes para ayudar a identificar a delincuentes que antes estuvieron bajo custodia. El Congreso aprobó una ley que autoriza una amplia colección de datos en 2005, pero en ese momento se estableció una exención para proteger a quienes cruzan la frontera por razones humanitarias.
De acuerdo con el New York Times, un funcionario explicó que la exención estaba desactualizada y que era hora de eliminarla, según la orden de Trump.
“La recolección de ADN es algo que se requiere legalmente”, dijo el operador de Inmigración que habló bajo condición de anonimato al diario estadounidense.
Defensores de inmigrantes expresaron que la medida plantea preocupaciones de privacidad para una población ya vulnerable que podría enfrentar discriminación como resultado de que sus datos personales se compartan entre las autoridades policiales.
Las nuevas reglas permitirían al gobierno recolectar ADN de niños, así como de aquellos que buscan asilo en los puertos legales de entrada y no han violado la ley.
Advirtieron que los ciudadanos de Estados Unidos, quienes a veces se reservan accidentalmente bajo custodia de inmigración, también podrían verse obligados a entregar su información genética privada.
“Ese tipo de recolección masiva altera el propósito de una investigación criminal que pasa a ser de vigilancia de la población, que es básicamente contrario a nuestras nociones básicas de una sociedad libre, confiable y autónoma”, comentó Vera Eidelman, abogada del Proyecto Civil Liberties Union.
Debido a que el material genético tiene conexiones familiares, señaló Eidelman en comunicado, la recopilación de datos tendría implicaciones no sólo para aquellos bajo custodia de inmigración sino también para los miembros de su familia que podrían, incluso, ser ciudadanos de Estados Unidos o residentes legales.
Funcionarios de Seguridad nacional detallaron que la nueva iniciativa estaba permitida bajo la Ley de Huellas Digitales de ADN de 2005. Hasta ahora, los inmigrantes detenidos han estado exentos de la ley, debido a un acuerdo bajo el mandato del presidente Barack Obama.
Después de tomar las muestras de ADN, según la próxima regulación, se ingresarían en la base de datos nacional altamente regulada del FBI.
La medida se produce en medio de unaa maniobra más amplia de la administración Trump para criminalizar los cruces fronterizos no autorizados, incluso en algunos casos cuando las personas ingresan legalmente al país, como las que se presentan en los puertos legales de entrada para solicitar asilo.