Edward Ramírez Franco, el padre del niño de dos años que perdió la vida tras el desplome de una aeronave de la Marina en Galveston, Texas, solicitó que la repatriación del cuerpo del menor se detenga de manera temporal, hasta que su esposa, quien sobrevivió al accidente, sea dada de alta del hospital.
En entrevista con medios estadounidenses, a donde llegó la tarde del 24 de diciembre, explicó que su petición busca que la familia pueda regresar junta a México, una vez que su esposa se encuentre en condiciones médicas estables, y así enfrentar unidos el duelo por la muerte de su hijo.
- El Dato: El día del accidente se destacó que la visibilidad a causa de la neblina era de apenas 800 metros, y según medios de EU, la aeronave descendía “demasiado rápido”.
“Por eso pido ese apoyo, que detengan la repatriación del cuerpito de mi hijo. Para que mi esposa, él y yo viajemos juntos (…) yo nada más voy a esperar a que mi esposa se recupere, y trasladar a mi esposa y a mi hijo juntos. Yo no voy a causar problemas, yo nada más a eso quiero ir”, manifestó.
El hombre recibió una visa humanitaria que le permitió viajar a EU para realizar los trámites correspondientes para traer a su hijo, así como reunirse con su esposa, quien permanece hospitalizada debido a las lesiones que sufrió.
Ramírez Franco detalló ayer a medios estadounidenses que su esposa se encuentra estable, aunque será sometida a una cirugía en las próximas horas, y manifestó su esperanza de que “primeramente Dios”, su esposa, dentro de poco, saldrá de condición crítica.
El padre del menor agradeció las muestras de cariño y las oraciones que la comunidad ha brindado a su familia en estos momentos difíciles.
- 8 personas viajaban a bordo de la aeronave accidentada
En cuanto a la repatriación de las víctimas, hasta el día de ayer la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Marina (Semar) continuaban las gestiones para repatriar los seis cuerpos a México; sin embargo, no se ha confirmado la fecha para ello.
El accidente ocurrió el lunes, cuando el menor de dos años y su madre eran trasladados en una misión médica hacia Estados Unidos, coordinada de manera conjunta con la Fundación Michou y Mau, para que el niño recibiera atención especializada por sus quemaduras.
La aeronave, operada por la Semar, se desplomó en el mar, frente a la costa de Galveston, dejando seis fallecidos: el menor; los integrantes de la Armada Víctor Rafael Pérez Hernández, Juan Iván Zaragoza Flores, Guadalupe Flores Barranco y Luis Enrique Castillo Terrones (hallado hasta la tarde del martes), así como del médico Juan Alfonso Adame González. Las sobrevivientes fueron Julia Araceli, esposa de Edward y madre del menor, y la enfermera Miriam de Jesús.
En Escárcega, Campeche, lugar de origen de la familia, vecinos y comerciantes han mostrado su solidaridad mediante colectas y mensajes de apoyo para ayudar a cubrir los gastos derivados del traslado y los trámites funerarios.
Mientras tanto, autoridades de Estados Unidos continúan con las investigaciones para detarminar las causas del accidente. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte y la Administración Federal de Aviación (NTSB y FAA, por sus iniciales en inglés), declararon el martes que podría tomar al menos una semana recuperar la aeronave.
Un portavoz dijo en un correo electrónico que los investigadores revisarán registros de mantenimiento, pronósticos del clima y comunicaciones de control de tráfico aéreo. Se tiene previsto un informe preliminar dentro de los próximos 30 días.
La Presidenta Claudia Sheinbaum explicó que, tras perderse la comunicación con la aeronave por varios minutos, inicialmente se pensó que el avión había aterrizado sin contratiempos. Sin embargo, posteriormente se confirmó que la unidad se había desplomado mientras cumplía una misión médica humanitaria.
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MSL

